Copa del Rey | Betis

Lopera se borra del cartel a última hora

El Betis llegó ayer a Bilbao con la ilusión de volver a una final copera. Tras la victoria ante el Sevilla, la moral de los béticos está por las nubes.

<b>EN TIERRA. </b>Ruiz de Lopera se quedó en Sevilla y no viajó junto a su equipo hasta Bilbao.
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Y Lopera no apareció en el aeropuerto de San Pablo. El presidente había acompañado al equipo en todos los desplazamientos coperos pero unos inoportunos compromisos de última hora, impidieron su viaje a Bilbao. Adiós al morbo. En la expedición estaban presentes el resto de consejeros béticos, con el vicepresidente Ángel Martín a la cabeza, que serán los que acompañen al equipo. Pero el recibimiento no fue el mejor. Un grupo de seguidores del Athletic increpó a los béticos a su llegada al hotel. El ambiente se presentaba caldeado, aunque desde ambos bandos se había tratado de quitar hierro al asunto. En Bilbao no entendieron el comunicado del Betis en el que se hablaba de Gurpegui (asunto de 'estado'), ni las quejas por las palabras de Villar. Además, según los bilbaínos, el trato en el palco del Ruiz de Lopera no fue el más idóneo. Todos estos asuntos provocaban que la presencia de Lopera en San Mamés fuera noticia, más que nada por comprobar si las relaciones se habían normalizado. Habrá que esperar a otra ocasión. Pero el equipo bético tiene otras preocupaciones. El ambiente que se respira en la capital del Botxo es el de las grandes citas. San Mamés colgará el cartel de 'no hay billetes' cuatro años después. Está claro que el Athletic lo va a dar todo. Nada más aterrizar en el aeropuerto de Loiu, con el cielo encapotado y una fina lluvia que cayó ayer durante toda la tarde, ya se escucha hablar del encuentro. En el hotel de concentración, más de lo mismo. Todo Bilbao está volcado con su equipo y no hay rincón en el que no se hable de la Copa. Y es que el Athletic quiere recuperar el idilio con su competición y volver a los tiempos del 'Rey de Copas'. En la expedición bética, las caras son de tensión. Todo el mundo sabe lo que se juega. "Muchos de los que estamos aquí no sabemos si vamos a tener otra oportunidad como ésta", era una de las frases más repetidas en el avión. Las ganas de que llegue ya la hora del encuentro crecen por momentos. Ya sólo falta que el balón eche a rodar. Serán 90 minutos de pasión.

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