Primera | Deportivo 2 - Atlético 0

Amistoso liguero en Riazor

Un autogol de Luccin abrió el triunfo deportivista.

<b>BREGA Y  CALIDAD EN EL PASE. </b>Munitis peló como siempre y sirvió dos pases de gol que le convierten en el mejor asistente del equipo.
Actualizado a

Depor y Atlético desplegaron anoche su fútbol light durante el primer amistoso liguero de la temporada. Un partido que perdió el que más lo mereció. Sin más.

Pedía Javier Irureta antes del encuentro "dignidad con el fútbol", mensaje prosaico y revelador del que su equipo tomó nota en el inicio atacando por las orillas y bajando el balón al césped. El encuentro careció de tensión competitiva porque no es la mortadela plato de gusto para quien se ha empachado de jamón. Y la Intertoto es eso, la mortadela del fútbol europeo. Los locales celebraron el hallazgo de un delantero con desmarque como Xisco, cuyo hambre de gol le llevó a fabricarse varias ocasiones en los compases iniciales. En el Atlético, todo pasaba por algún balón nacido en las botas de Ibagaza cuyo previsible destino era Fernando Torres. La nueva película que publicitan en su camiseta "Kung-fu-sion", retrata su fútbol lleno de ídem. De inicio, un involucrado Richard Núñez tomaba el aire a sus compañeros en su puesta de largo en el once rojiblanco mientras Jorge se diluía con la misma vaporosidad que su paisano Valerón. Los dos canarios llegaron una hora tarde al partido.

Mediada la primera parte el encuentro ya cumplía con las expectativas iniciales: pachanga de ritmo veraniego. Las ganas de Xisco contrastaban con la desesperación de un Torres que se pasa el partido persiguiendo sandías, ninguna, por cierto, aprovechable ni cercana a su área de trabajo. Pese a contar con jugadores contrastados como Luccin, Víctor o Ibagaza, el fútbol decadente que ha llevado a ambos a perderse en la vulgaridad más absoluta acabó por atascar el partido (nunca confundir con un choque). Los locales se engolosinaban con el balón en los pies y los visitantes se desentendían groseramente de él. Así transcurrió una primera parte donde no se atendió mucho el mandamiento de Jabo.

Inmolación atlética.

La segunda mitad arrancó sin cambios de discurso, ni de protagonistas. Circunstancia que invitó a especular sobre el futuro de ambos clubes. En los madrileños, metidos aún en batallas coperas, se entiende la existencia de una lista negra con más de una docena de nombres. En los blanquiazules, media plantilla se va y la otra media está en venta. En ambos, por tanto, exceptuando a sus presidentes, se cuentan con los dedos de la mano sus intransferibles. Y los técnicos no parecen estar entre los intocables. Y en medio de estas cavilaciones llegó el gol, que cómo no podía ser de otra manera, fue en propia puerta. Digno del esperpento escenificado por ambos. Luccin desvió un centro de Munitis a la red de Leo Franco. El gol desabrochó el partido y llegaron las ocasiones. Los dos equipos se olvidaron del esquema y Riazor se convirtió en un patio de colegio. Jabo dio descanso al voluntarioso Xisco ante el descontento de la grada, mientras que Ferrando anestesiaba a su equipo retirando al atribulado Torres y a Ibagaza. Osasuna estaba a la vuelta de la esquina y el amistoso de Riazor no merecía mayor desgaste. En esas, Capdevila embocó el primer balón que tocó tras asistencia de Munitis, para quien no existen partidos desmotivantes. Y así acabó el asunto. Con el Depor guiñando a la Intertoto y el Atlético faltando a la dignidad al fútbol.

Noticias relacionadas

Luque lO vio en el palco

Luque, que se dejó querer durante la semana por el Atlético, vio el choque desde el palco, donde el club ordenó a los jugadores verlo tras prohibir su marcha a Montmeló.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados