Portazo de Milosevic a las esperanzas del Mallorca
Su tanto niveló el partido y los rojillos ya están salvados


El Mallorca llevaba varias semanas sospechando que el pequeño halo de luz que veía al final del túnel era real y ayer lo tuvo muy cerca, casi con un brillo cegador, en el que divisó la figura de un Levante sin aliento, pero que terminó por disiparse cuando a falta de siete minutos Milosevic consiguió el gol del empate y salvó matemáticamente a su equipo. Para los de Cúper fue como un súbito despertar en medio de la noche, al tiempo que Levante y Racing suspiraban al unísono después de ser víctimas de una broma de mal gusto. Para colmo, Okubo tuvo la oportunidad de poner la traca final en la última jugada, pero su blando remate lo sacó un defensor en la misma línea de gol.
Sin intensidad. Para ese instante, los latidos de los aficionados ya estaban tremendamente acelerados. Fue el resumen de un encuentro que dibujó una trayectoria ascendente, pues comenzó como una pachanga de pretemporada y concluyó como la final de un Mundial. Algo lógico teniendo en cuenta que a Osasuna lo que le nubló la vista fue el pase a la final de Copa que se jugará el jueves. A los rojillos les faltó de todo en el primer tiempo y hasta se echó de menos la intensidad que suele acompañar a los navarros cuando ejercen como locales. Y eso que, quizá producto de la propia inercia del partido, Milosevic y Aloisi estuvieron a punto de adelantar a los suyos. Sólo fueron dos fogonazos que terminaron por apagarse cuando Farinós aprovechó un error de Sanzol para adelantar al Mallorca.
Era el mensaje de Cúper, la muestra de que, aunque sea detrás de la cortina, su equipo se interesaba por el partido. Osasuna acusó este mal gesto y se empeño en usar fórmulas que condujeron en todos los casos a la confusión. Sólo los saques de esquina acarrearon peligro. Pero al Mallorca le faltó sacar más la pata, atreverse a finiquitar el partido, pese a que Arango lo tuvo en sus botas, y terminó por entregar la cuchara completamente a su rival, que niveló la balanza en el momento que más dolía, cuando los bermellones veían nítidamente la matrícula de un Levante averiado y en la cuneta.
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El detalle: suplentes en los rojillos
Osasuna sabe que el jueves se juega buena parte de su historia y ayer Aguirre lo constató. Dejó en el banquillo a Pablo García, Webó, Morales, Elía o Josetxo, todos ellos titulares, y dio minutos a futbolistas poco habituales como Iván Rosado o David López.



