Del enfado a la total indiferencia
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Lo del Atlético es una caída en picado sin precedente. Ya nadie piensa en la Liga y las ilusiones se centran en llegar a la final de Copa. Incluso la jornada de ayer domingo estuvo presidida por las noticias que llegaban de Santander. Los rojiblancos serán del Betis hasta final de temporada. La explicación es sencilla: quieren a los verdiblancos de rivales en la cita copera y que tenga ya el pasaporte europeo en su mano, ya que de esta manera la presencia atlética en la UEFA estará garantizada independientemente del resultado de la final. Hay preocupación por la respuesta de la afición. Ni siquiera se enfadaron mucho con el enésima pantomima que se hizo ante el Athletic. Abandonaron el Calderón con una sensación de indiferencia que no es el mejor ambiente posible para la vuelta contra Osasuna. Sin su apoyo la remontada sería imposible.
De nuevo Ibagaza volvió a ser una decepción. Bien el cuarto de hora inicial y desaparecido el resto del partido. Tanto el argentino como el francés Luccin han fracasado esta campaña. No han aportado el fútbol que era necesario en el centro del campo. Tampoco ha estado afortunado Ferrando hablando de los defectos que tiene su plantilla y que tendrá que tirar del filial para los próximos encuentros. Eso se sabía y por eso es inexplicable la presencia de Núñez en diciembre y el chaval Mané asombrando en Segunda B. Lo mismo sucede con cerebros como Sergio Torres o Raúl Medina que han merecido mayor continuidad. La cantera está funcionando. Los juveniles peleando por el título de España y el filial a un punto de entrar en la zona de pelear por el ascenso. Al menos este Atlético tiene asegurada la permanencia.




