Primera | Sevilla 2- Deportivo 0

Poderío de Champions

Jesús Navas y Adriano marcaron dos golazos.

<b>FELICIDAD. </b>Navas, Adriano y Sergio Ramos, tres de los jugadores más destacados, se abrazan tras el gol del futbolista brasileño.
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Nervión ardió en una noche mágica. Esta vez, el equipo sí dio la cara en una cita trascendental. Y lo hizo a lo grande, con poderío de campeón. El Sevilla se comió a su bestia negra de los últimos años y arrasó con el pasado (no ganaba al Depor en el Sánchez Pizjuán desde el 72). Los sevillistas dieron un tremendo hachazo a la clasificación. Prácticamente se aseguran la UEFA y hacen que la Champions ya sea una realidad.

Los locales saltaron al campo después de haber estado cuatro días enjaulados en una concentración. Imprimieron un ritmo altísimo, con la inercia de una extraordinaria motivación y la mentalidad de un equipazo. No había tiempo para dudas. Había demasiado en juego. En los primeros veinte minutos, le clavaron dos puyazos certeros al Deportivo, que quedó tumbado en el terreno de juego. El ciclo de Irureta se ha acabado y, curiosamente, la puntilla se la dio su rival más dócil en las últimas décadas.

Fue una noche feliz para un equipo que sigue creciendo a marchas aceleradas. José María del Nido debe ir preparando el monumento que tendrá que hacerle a Joaquín Caparrós Camino en el Sánchez Pizjuán. El técnico, raro en él, vibró e hizo aspavientos con el fútbol de los suyos. Sobre todo después del gol de Navas. El canterano hizo un tanto similar al que consiguió en San Mamés. Dejó sentado a varios jugadores y pasó como un misil por el lado de Romero. Caparrós se echaba las manos a la cabeza y en las gradas se vieron muchos pañuelos blancos. Navas firmó otro extraordinario encuentro y se afianza como una promesa con un futuro prometedor.

El juego por las bandas del Sevilla, endeble durante muchos años, desniveló el encuentro. Si Navas hizo locuras por la derecha, Adriano se lució con otro golazo. Su mejor actuación desde que llegó hace unos meses. El arreón inicial de los locales fue suficiente para sentenciar un partido que siempre tuvo dueño: el Sevilla. El Deportivo dio muestras de no estar para esto. Un par de acciones de Luque en la primera parte, la actividad de Munitis en el segundo tiempo y un remate de Sergio demostraron que el equipo gallego salió con la mínima intención de jugar. No hubo más. Los laterales fueron un desastre, el centro del campo no existió y Valerón sólo estuvo en el campo. La impotencia que parece reinar en cada una de las piezas del conjunto gallego y la descomunal fuerza colectiva con la que el Sevilla encaró el partido marcaron una amplia diferencia abismal entre los dos. Jordi y Martí fueron dos leones en el centro del campo y los niños Sergio Ramos y David Prieto hicieron un encuentro defensivo perfecto. Caparrós se la jugó, de nuevo, con los chavales y acertó.

El partido duró esos veinte minutos que el Sevilla necesitó para hacer sus dos goles. Lo demás fue un premio para la afición que se frotaba las manos con sueños históricos. La UEFA se pone carisma para el Deportivo y la Champions se convierte en un objetivo real para los sevillistas. "El sueño continúa", es el eslogan de Del Nido. Y el domingo... el derby, con seis puntos sobre el eterno rival. ¡Para perdérselo! La locura se ha desatado...

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