El Barça ganará unos 80 millones con Can Rigalt
Se recalificarán los terrenos en dos meses


No cabe duda de que Luis Aragonés acertaba cuando aconsejó a Samuel Etoo que invirtiera "en piedras, no en coches". Buen sabedor de esta máxima era Josep Lluís Núñez, empresario de la construcción y a la sazón presidente del Barcelona, cuando en 1997 compró unas parcelas en la finca conocida como Can Rigalt, en el término municipal de L'Hospitalet. Los 280 millones de pesetas (1,68 millones de euros) de entonces se convertirán en 80 millones de euros tras la recalificación de los terrenos, anunciada ayer por el Ayuntamiento de esa ciudad para dentro de un par de meses.
En declaraciones a la agencia Efe, Celestino Corbacho, alcalde de L'Hospitalet, la operación urbanística obligará a una inversión de 66 millones de euros, de los que el Barça deberá aportar entre 15 y 20 millones.
El proyecto, que según Corbacho preserva "el interés general de la ciudad", contempla la construcción de 1.100 viviendas, un parque de 80.000 metros cuadrados, la rehabilitación de una masía con 20.000 metros cuadrados adicionales, y el soterramiento de una subestación de Fecsa-Endesa.
De las 1.100 viviendas que se prevé edificar en la zona, 400 serán de protección oficial y el Barça se beneficiará de la venta del 40 por ciento de las 700 restantes, que serán de renta libre, por lo que obtendrá entre 60 y 80 millones de euros.
La operación inmobiliaria se enmarca en una serie de medidas que el Barça persigue para enjugar su deuda.
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Pocas cosas sabía hacer tan bien el ex presidente culé Josep Lluís Núñez como invertir en propiedad inmobiliaria y multiplicar geométricamente el valor de esa inversión. Cuando compró para el club los 50.000 metros cuadrados de Can Rigalt, una "fachada de entrada a L'Hospitalet totalmente marginal" en palabras del alcalde, Celestino Corbacho, no pensó que sería su herencia para quienes tantos dolores de cabeza le causaron. Paradojas de la gestión, Núñez ha colaborado a hacer más efectivo el mandato de Joan Laporta, su bestia negra.



