Con el talento de Maradona y el olfato de Müller
Se va un delantero mágico.


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Para la historia quedará un escalón por debajo de Pelé, pero también de Zico o incluso de Ronaldo. Pero Baixinho ha sido el futbolista de más talento puro con la pelota de los últimos tiempos tras Maradona. "El jugador de dibujos animados", que un día definió Valdano, conmovió al mundo con todo tipo de recursos y también de escándalos. Se va de la canarinha con sólo un título del mundo y con sus peleas interminables sobre todo con Edmundo y Luxemburgo. Con la sensación de jamás hacerse viejo y aún con cuerda para marcar goles en cualquier partido, como en el último fin de semana con el Vasco de Gama ante el Brasiliense o en su despedida internacional frente a Guatemala.
Desde su debut en el modesto Olaria, Romario demostró tenerlo todo. Un centro de gravedad tan bajo que le permitía salir con una explosividad sin igual, un talento bien brasileño con la pelota y el sentido de Gerd Müller en el área. El delantero mágico capaz de marcar 64 goles en sus dos primeras temporadas en el Vasco y 30 en 33 partidos en su primer año en el Barcelona, punto culminante de su carrera. En 1994 Romario era indiscutiblemente el mejor jugador del planeta. Campeón de Liga y pichichi en España, finalista de la Champions con el Barca, campeón del mundo con Brasil y elegido mejor jugador del torneo. Un fenómeno que nació con problemas respiratorios, pesó poco más de un kilo y medio y ya el primer día de su vida tuvo que superar la prueba más dura.



