Las últimas lágrimas de Romario
El 'Baixinho' se despidió de Brasil fundido en un abrazo con Robinho.


Romario escuchó por última vez el himno de Brasil con la camiseta amarilla en el pecho y lloró. Lo intentó, pero no pudo contener las lágrimas. Incluso la megafonía del estadio de Pacaembú alargó el himno lo máximo posible, para inmortalizar las imágenes de un futbolista inolvidable. Romario lloró, y a su lado Robinho le miraba gozando de un momento mágico. Era la primera vez que jugaba junto a Romario y sería la última, un partido muy especial para todos. Para la televisión brasileña Globo, que festejaba sus 40 años; para una selección de Guatemala que sueña con su primer Mundial; y para un puñado de futbolistas que ya rozan el éxito y demuestran la inagotable cantera brasileña.
Cicinho en la banda derecha participó mucho en el juego de ataque y fabricó el primer gol, un cabezazo perfecto del central de Corinthians Anderson, recién llegado de la Sub-20 y que jugó un buen partido. Potente, bueno a la hora de sacar la pelota jugada, otro de los que en Europa sonarán pronto.
El lateral zurdo del Santos Léo brilló menos. Ya no tiene la juventud de otros y le falta velocidad. En el Santos brilló mucho casi como volante, pero ante Guatemala no participó en ataque. Mineiro y Magrao no podían lucir mucho y así fue.
Perla Grafite.
Guatemala casi ni atacó y ellos son futbolistas más preparados para recuperar y trabajar. Luego en la segunda parte salieron Fernandao, Grafite y Fred para dejar claro que las estrellas brasileñas de Europa necesitan seguir con las pilas a tope. Muy bien Fernandao, un mediocentro muy ofensivo y que le dio el gol a Grafite, la gran perla que se mantiene en el Sao Paulo. Potente y con gol, se movió por todo el ataque y dejó claro que necesita salir pronto a Europa por su despegue tardío. Tiene ya 26 años y mucha prisa por dar el salto, aunque ayer dio un paso decisivo.
Minutos más tarde entró Fred, gran revelación en el Cruzeiro en el último Mineirao y otro de los últimos diamantes. Nada más salir, mandó un derechazo a la cruceta como carta de visita. Todos ellos demostraron un nivel muy alto y completaron la fiesta de Romario. ¿Robinho? Pasó bastante inadvertido, la verdad. Una rabona magnífica en el primer tiempo, alguna arrancada explosiva de las suyas y sobre todo la sensación de querer liderar el equipo.
Fue quien más se acercó a la pareja de mediocentros Magrao-Mineiro para subir el balón, en un gesto de madurez que le hizo parecer el veterano en una selección con tantos debutantes. Y fue Robinho el último en despedir a Romario cuando dejaba el campo, otro gesto elocuente, la imagen más clara del cambio de generación en la canarinha.
Amarilla por dedicar el tanto a su hija
El árbitro uruguayo Martín Vázquez también quería su lugar en la fiesta de despedida de Romario, y encontró la peor manera posible de cobrar protagonismo. Sacó tarjeta amarilla a Romario por despojarse de la verdeamarelha y enseñar una camiseta dedicada a su hija Ivy cuando marcó su gol, el último con la selección brasileña. "Yo tengo una hija que es una princesita", se leía en letras rojas sobre la blanca camiseta que mostró Baixinho. Cabe recordar que Ivy, de poco más de un mes de vida, nació con Síndrome de Down. Queda todo dicho sobre la salida de tiesto del árbitro.
Robinho: un sueño
"He cumplido un sueño jugando junto a Romario. Hoy ha sido uno de mis días más felices".
Grafite: emocionado "Fue una noche completa: sustituir a Romario el día de su adiós y además marcar".
Marcos: personalidad "Romario es toda una personalidad complicada que la gente aprendió a admirar".
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Ricardinho: asistencia "Estoy feliz. Le di la asistencia en su gol y así pude ayudarle a superar mejor su marcha".
Rogério Ceni: un ídolo "Sólo un ídolo puede tener una despedida como la suya. Es el mejor delantero que conocí".



