"Si le dices cornudo a un jugador, lo desestabilizas"
Alberto Poletti fue el portero del Estudiantes de la Plata pendenciero y ganador. Un equipo rodeado de mitos y leyendas, algunas ciertas y otras no, según Poletti. Lo que sí es cierto es que él pasó 30 días en la cárcel por agredir al milanista Combín: "No me arrepiento, porque ya pagué por lo que hice. El fútbol era violento".

Poletti; Malbernat, Aguirre Suárez, Madero, Medina; Bilardo, Pachamé, Togneri; Ribaudo, Conigliaro y Verón. En el banquillo Osvaldo Zubeldía. 1968. Estudiantes de la Plata campeón de la Copa Intercontinental. ¿El primer equipo que se organizó tácticamente?
Sería muy pedante decir que nosotros fuimos el primer equipo que se tomó la táctica en serio o que la trabajó, pero sí es cierto que la trabajamos mucho. Osvaldo Zubeldía fue un revolucionario. Yo le seguía desde chico, me llamaba la atención que sus equipos se pararan de forma distinta en la cancha.
¿Que aportó?
Jugábamos con la trampa del off-side, tirábamos los córners con la pierna cambiada. Todo siempre con mucho entrenamiento. Es muy fácil decir: Hago esto". Pero hay que trabajarlo y luego que te salga.
¿Y en cuanto a la disposición táctica?
Nos insistía en el pressing. Zubeldía decía que donde iba la pelota tenía que haber dos de nosotros con el contrario que la llevaba y otro esperando por si salía. También le hacíamos marca individual al hombre más importante del rival. Si tenían un jugador que acaparaba el juego, ése era al que había que marcar.
¿Y a usted como portero, que le exigía?
Que trabajara mucho en las salidas, que es lo más difícil para un arquero. Repetía y repetía en cada entrenamiento.
¿Carrizo o Gatti?
Carrizo fue Carrizo y Gatti, Gatti. A Gatti le respetó, pero jugaba para la grada. Yo me fijaba en Herrera.
¿Cómo fue aquello de que Zubeldía, para que no se quejaran de sus entrenamientos, les levantó de madrugada para ver cómo iba la gente a trabajar?
Cuando estábamos en las inferiores tomábamos por la mañana un tren para ir a entrenar. Al pasar a la primera plantilla empezamos a ir en coche. Zubeldía dijo que nos estábamos aburguesando y nos llevó a la estación de tren, que estaba llena de trabajadores: "Ustedes hacen lo que les gusta y les pagan; esta gente va por obligación. Su sacrificio al lado del de estos trabajadores no es nada".
Mitos y leyendas de aquel Estudiantes. ¿Llevaban alfileres para pinchar a los contrarios?
Noooooo.
¿Y botellines de agua con vómito o sedantes y marcados para que bebiera el rival y no ustedes?
Tampoco.
¿Y lo de Branco? ¿No es casualidad que el entrenador de Argentina fuera Bilardo?
Bilardo eligió a Branco para la Selección del resto del mundo. ¿Por qué no se lo dijo entonces si era verdad? ¿Por qué se calló entonces y ahora habla?
¿Cuando conocían la dirección de la novia de un rival o si pasaba por algún problema personal, se lo recordaban en la cancha?
Eso sí, si vos sabes que el tipo se enoja si le dices algo y le vas a sacar una ventaja en el juego... Si le dices cornudo a un tipo sabes que lo desestabilizas, porque a nadie le gusta que se lo digan. Pero la violencia verdadera estaba en la jugada.
Esa violencia le mandó a usted a la cárcel por agredir al milanista Combín en la final de la Copa Intercontinental del 69.
Treinta días.
¿Cómo puede llevarse el fútbol hasta esos extremos?
El fútbol de la época era violento. Stiles, el seis del Manchester, era un chiquitito de terror. Pegaba, golpeba y nosotros, si golpeban, golpeabamos más. Eramos un equipo bravo. Además recuerdo que antes del partido de vuelta con el Milán bajó al vestuario un cura, el monseñor de las Fuerzas Armadas de Argentina, y nos dijo: 'Ganar o morir'. Nosotros éramos jóvenes, yo tenía 23 años...
¿Se arrepiente de lo que hizo?
No, yo pagué por lo que hice. Treinta días entre rejas y siete meses sin jugar. Me suspendieron de por vida, pero cuando cayeron los militares me indultaron. El monseñor de 'Ganar o morir' no apareció para dar la cara. Querían que ganáramos porque en el país había revueltas de trabajadores, huelgas... Y querían taparlo.
Volvió a ver a Combín?
No, le llamé una vez por teléfono y hablamos de fútbol, sin rencores.
Cómo empezaron a crecer como equipo? ¿Verón y Bilardo defienden que también sabían jugar al fútbol?
Estudiantes era un equipo chico. Nos clasificamos para la Libertadores y eliminamos a Independiente y al Racing, que el año anterior había salido campeón con un equipo magnífico. Pero teníamos a Verón: gambeta, remate. Quizá el mejor wing (extremo) de los últimos treinta años.
La Academia practicaba un fútbol que no tenía nada que ver con el suyo.
Eran muy ofensivos, quizá demasiado. Tenían a Perfumo atrás, que le tiraban un cohete y lo alcanzaba. Y Maschio, ¡que grande! Venía de Italia e hizo jugar a todos de maravilla. Panadero Díaz era carrilero como dicen hoy. Jugaba de tres, de diez, de once y hacía goles. Si no los eliminamos nosotros, hubieran sido los campeones de esa Libertadores.
¿ Y la final de la Intercontinental con el Manchester?
Jugaban Charlton, Law, Best.. Vinieron a nuestra cancha y les ganamos 1-0 con un gol de córner que en esa época, hacérselo a los ingleses, parecía un milagro. Se fueron contentos para Inglaterra. Las apuestas decían que nos iban a ganar 4-1, 5-0... Cuando llegamos a Manchester el ambiente estaba muy caldeado. Se intuía un partido duro.
¿Cómo pararon a Best?
Le marcó Medina, al que ya le había tocado jugar la final de la Libertadores contra el Palmeiras. No era titular, pero el chico lo hizo bien, fue de esas noches en las que piensas que te vas a enfrentar a un monstruo y a él no le sale nada y a ti todo. Le expulsaron a falta de cuatro minutos y esa jugada supuso el empate a uno. En Old Trafford también nos habíamos adelantado con un tiro libre de costado que remató Verón. A nosotros los córners y las faltas nos dieron muchos títulos. Ahora todos las trabajan.
¿Y a Charlton también le persiguieron individualmente?
Sí, claro. Era el mejor. Quizá no esté al nivel de Maradona, Di Stéfano, Pelé o Cruyff, pero sí al de Beckenbauer y Platini. Qué manera de jugar al fútbol tenía ese pibe. Rapidez, técnica, disparo...
¿Cuánto les ha perjudicado esa fama de equipo pendenciero?
Si te persegues a ti mismo te perjudica toda la vida. Si me conocen por lo violento, que me conozcan por lo violento. Si me conocen por lo que fui como jugador, bienvenido sea. Yo no puedo estar todos los días explicando a la gente cómo soy. Eramos un equipo chico, que cuando ya no vendía porque no era ni River Plate ni Boca Juniors, la Prensa comenzó a darnos muchos palos.
Matice.
Yo fui campeón del mundo y nunca tuve una portada en El Gráfico. Hay jugadores de Boca o de River que hicieron un partido y desaparecieron y salieron en tres portadas de El Gráfico. Clarín también nos pegaba.
Bilardo sacó un anuncio en Clarín autoproclamándose inventor del 5-3-2.
Sí (Risas). Ya han desaparecido algunos periodistas de entonces, pero de vez en cuando... Lo sacó en Clarín por esas viejas rencillas.
¿A Bilardo ya se le veía que iba para entrenador?
Sí, en la cancha no paraba de hablar. Te machacaba, había que decirle que te dejara jugar. Eso sí, es la persona que mejor ve el fútbol. Te lo cuenta el día antes. No hace falta ir a la cancha, porque el ya te lo ha contado. Yo era su compañero de habitación. ¡El tipo no dormía pensando en los partidos! Es como Zubeldía, que ponía el resultado antes de las finales y lo acertaba.
¿Cómo era la derrota en un vestuario en el que ganar era lo único que importaba?
Bilardo decía: 'Vamos a cantarle a Gardel y el domingo que viene nos desquitamos'.
Noticias relacionadas
Menottista poco.
Le tuve como entrenador en Huracán. Su fútbol era más lírico. A mi Zubeldía me enseñó a jugar según era el rival. El nunca pensaba en eso.



