Primera | Osasuna 1 - Atlético 0

El Atlético se desmorona

Total impotencia rojiblanca tras el golazo de Aloisi

<b>DESBARAJUSTE DEFENSIVO. </b>Pablo y Sergi discutieron tras una acción en la que el lateral estaba fuera de sitio. Luccin acudió a calmarles.
Iñako Díaz-Guerra
Actualizado a

El Sadar ya es el Waterloo particular del Atlético de Ferrando. En tres días, dos humillaciones y Europa ya parece Australia, por la distancia, claro. Los titulares de Osasuna bailaron a los rojiblancos en la Copa. Ayer, los suplentes de Aguirre no quisieron ser menos y repitieron resultado, aunque cambiaron de estilo. Con más toque y menos garra, dejaron el partido cerrado en el minuto 5 con un golazo de Aloisi que rubricó con un cabezazo sensacional un centro perfecto de Delporte. Ahí se acabó un partido que deja una conclusión inquietante para los madrileños: muchos de los menos habituales en Osasuna (Aloisi, Moha, Corrales o el ayer desdibujado Milosevic) podrían ser titulares en el Atlético. Tremendo.

Tras el mazazo, el Atlético tuvo un ataque de dignidad que no hizo más que dejar en evidencia sus carencias. Agarró la bola y se puso a tocar. Osasuna ni se preocupó en pelearle la posesión y pasó lo que Aguirre esperaba: en toda la primera parte, en la tele no se vio el color de la camiseta de Sanzol. En realidad, no hay constancia de que el portero no se hubiera ido al vestuario para resguardarse de la lluvia.

Ferrando sacó a Salva tras el descanso para solucionar la falta de gol. Es como enviar a Marco a buscar a su madre, él pone interés pero cuando logra encontrarla la buena señora ya está gagá. En cuanto a Amedio, el papel le toca a Richard Núñez, el contrapunto humorístico y pintoresco. Ahora bien, por lo que ha demostrado podría ser futbolista o astronauta.

Los quince minutos que Ferrando decidió conceder a Braulio dejaron aún más en evidencia a los que teóricamente le cierran el paso como acompañante de Torres. El canterano realizó la mejor jugada atlética de la noche. Se fue por velocidad y fuerza de Corrales, se metió en el área y le dio el pase de la muerte a Salva. O mejor dicho, de la muerte de Salva. Les juro que era gol: rasita, al pie, sin ningún defensa cerca y a ocho metros de la portería. Pero nuestro racial delantero no se vio capaz de pegarla con la derecha, hizo un escorzo absurdo para golpear con la zurda y remató fuera. En serio, ¿cómo puede no jugar Braulio en este equipo?

Mientras presenciaba al show, Osasuna se veía tan cómodo que ni se molestaba en buscar el segundo gol. Aún así casi lo encuentra ante el desbarajuste de la defensa del Atlético, donde Pablo y Perea cometían errores impropios de ellos. El manchego realizó más faltas que en todo la Liga junta y el colombiano metió en problemas a Leo Franco cada vez que se encontró con el balón en los pies. De los costados, mejor ni hablamos.

A falta de fútbol, Cuéllar dio un poco de espectáculo. Primero realizó uno de los cortes de la temporada cuando Torres se iba solo hacia la portería, tras una magnífica maniobra en el medio del campo. Pero, ya con una amarilla, el central arriesgó de nuevo ante el Niño y se fue a la calle, igual que hace tres días. Casi pidió perdón al árbitro. Y así acabaron las vacaciones del Atlético en Pamplona. El hotel y la comida estaban muy bien, pero perdieron las dos pachangas que jugaron, vuelven quemados y, encima, les llovió. Además, ahora peligran la Copa y la Intertoto. Si lo llegan a saber, se quedan en casa.

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