Luxa quiere pinganillos en dos de sus jugadores
Pedirá al Madrid que consiga los permisos para el próximo año

Todo entrenador tiene su tesoro particular y suele estar al alcance de muy pocos. Este gran secreto gira en torno a los métodos de trabajo que utiliza en la soledad de su despacho, alejado de aficionados, de cámaras, de objetivos y por su puesto de todos los medios de comunicación. Pero no se trata de su laboratorio porque como dice Luxa: "Fútbol no es ciencia". Así de sencillo.
No es habitual que un técnico explique sus intimidades profesionales en la prensa, pero ayer Luxa hizo una excepción y en rigurosa exclusiva mostró para los lectores de AS cómo prepara cada partido con los jugadores del Real Madrid.
Incluso adelantó dos novedades revolucionarias que quiere establecer a partir de la próxima temporada: la primera es que tiene la intención de que dos de sus jugadores lleven en sus orejas un pinganillo de silicona por el que se pueda comunicar con ellos (ya ha pedido al Madrid que solicite los preceptivos permisos a la FIFA); y la segunda es que el próximo año, en los descansos, les pondrá a sus jugadores unos vídeos de algo más de dos minutos donde les mostrará los errores de la primera mitad. De igual manera, la nueva Ciudad Deportiva dispondrá de una sala especial que ya ha pedido para la proyección de vídeos.
Por tanto, Luxemburgo se podría convertir en un revolucionario del fútbol y quién sabe si dentro de unos años todos los técnicos se comunicarán con sus jugadores de esta manera. Incluso se atrevió a dar su visión del fútbol al máximo organismo mundial: "El fútbol está antiguo porque la FIFA es muy conservadora. No hay que cambiar el fútbol en reglas, sino en tecnología. Los errores de los árbitros deben seguir porque de esas polémicas también vive el fútbol. La alta tecnología debe ayudar a preparar el partido. El segundo entrenador tiene que estar arriba, no a mi lado. Tendrá una visión distinta".
Luxa tuvo tiempo incluso de referirse al partido ante el Villarreal: "Es una final para nosotros, como el partido ante el Barça, o incluso más final que aquel encuentro ante el Barcelona. Si no ganamos estamos fuera. Los jugadores tienen que entrar a tope y fuertes. La semana fue muy buena, muy productiva, trabajamos muy bien. Mi preocupación es la siguiente. Nosotros tenemos que ganar todo. Si pinchamos como contra el Getafe, malo. Tenemos que hacer nuestra parte. Cada partido es una final. Hay que tener la ilusión". Palabra de Luxa, palabra no de un entrenador, sino de un estudioso del fútbol.
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Ricardinho ya se lo puso
Luxemburgo ya utilizó en su etapa del Corinthians los transmisores en la oreja de dos de sus futbolistas. Uno era el portero y otro Ricardinho, hombre de su máxima confianza. Marcos Teixeira (segundo entrenador madridista) tiene mucha gracia contando las reacciones de Ricardinho cada vez que recibía instrucciones: "Era muy gracioso ver las reacciones de Ricardinho. Él, a veces, se quedaba en la mitad del campo y empezaba a hacer gestos raros, hablando solo y los rivales le miraban y decían 'a éste le está pasando algo' (risas). En las faltas se reunía con los jugadores y les decía 'el mister dice esto y lo otro' y los adversarios no daban crédito e incluso a veces cuando estaban al lado suyo escuchaban voces (risas)".



