Copa del Rey | Betis 0 - Athletic 0

Daudén animó el tostonazo

Betis y Athletic jugaron un partido deplorable. Del Horno cabeceó al poste. El árbitro ignoró un penalti sobre Tiko y otro de Lafuente a Assunçao

<b>LA ARMÓ. </b>Daudén Ibáñez se comió un clarísimo penalti de Juanito a Tiko y otro, quizás menos claro, de Lafuente a Assunçao.
Carlos Cariño
Jefe de Sección de As en Málaga.
En As desde 2004. Desde 2009 responsable de Málaga. Contador de cosas. Todo pasa en la Costa del Sol. Le gusta ampliar horizontes y Andalucía es rica en acontecimientos.
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En días como el de ayer, uno desearía dedicarse al medio ambiente para olvidarse de que una vez se vio obligado a tragarse un bodrio soso, especulativo, resultadista y, en definitiva, deleznable. Posiblemente Valverde dirá que el 0-0 es un maravilloso resultado. Seguramente, Serra Ferrer dirá que su equipo puede marcar cuatro goles como en la Liga. Puestos a ser malos, lo mismo Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol, dice que está con 'el corazón partío'... en fin. Seguimos. Si este partido fuera de Liga, seguramente el clásico cronista intentaría demostrarle a usted, apreciado lector, las razones por las que fue más aburrido que el programa de Sánchez Dragó. Figúrense, un equipo local incapaz de disparar a puerta, y un visitante controlador, templado y administrador de las únicas oportunidades de gol.

Eso se lo diría en la Liga. Pero esto es la Copa, el torneo del K.O, el más antiguo, carismático y el que te da la oportunidad de jugar, sin lugar a dudas, el partido más bonito del año: la final. Entonces, el concepto cambia. La emoción e intensidad de una cita donde no hay puntos en juego y sí una eliminatoria, da como resultado un espectáculo único y especial: una semifinal copera. Aquí no valen clasificaciones, malas rachas y demás soplalirieces. Esto es un uno contra uno. Ni Real Madrid, ni Barcelona, ni Tyson, ni Kasparov 'ni na'. Sólo Betis y Athletic de Bilbao. Muy bonito. Muy poético. Pero el partidito fue para verlo.

No obstante, y si me permiten ser algo menos negativo, cómo será de bonita esta Copa que el Athletic tiene previsto pedir ¡60.000 entradas! si llega a la final (se supone que en Barcelona). Claro que el Betis no le va a la zaga. Hemos escuchado que un número similar de béticos soñarían con estar en los alrededores de lo que un día fue el estadio de Les Corts.

Y bien. Pudimos apreciar desde el principio el espíritu copero del Athletic, el segundo más laureado tras el Barcelona (23 por 24 de los catalanes) y que demostró que había entonado el habitual ¡señor, sí señor! a la arenga que les soltó su presidente, Fernando Lamikiz. Ya saben "Chicos, hay que implicarse, no quiero patinazos tipo Austria de Viena, somos el Athletic y debemos demostrarlos... y tal".

Y lo cierto es que los vascos salieron a por todas. El Betis, con perdón, parecía más dormido que un espectador de 'Las Cerezas', ya saben, el programa de la sin par Julia Otero, cuando a los tres minutos, Daudén Ibáñez cometió el habitual patinazo arbitral de todos los días. Una entrada de Tiko, con llegada tardía de Juanito, se tradujo en un derribo del rojiblanco que el colegiado, en lugar de pitar lo que debía, es decir, penalti, lo dejó en una injustificable tarjeta amarilla. Ni que decir tiene que, a los 72 minutos, Santa Lucía se le apareció en forma de visión o favorcito divino u oportunidad de compensación y decir: "señores, que unas veces damos y otras quitamos, que pitamos lo que vemos y bla bla bla". Assunçao reclamó un penalti por presunto derribo de Lafuente, resuelto por el colegiado aragonés con el siempre navideño recurso de la tarjeta, regalito reglamentariamente repudiado por la grada verdiblanca.

Pero consideraciones arbitrales aparte, la realidad es que quien manejaba el partido era el conjunto de Valverde que viajaba en Mercedes (debería decir en Renault ahora que Alonso está de moda) mientras que el Betis lo hacía en mercancías. Porque, dentro de lo poco que se remató en la noche de ayer, el Athletic, al menos lo hizo al palo en un cabezazo tras una falta sacada magistralmente por ese mago del balón llamado Fran Yeste (bello gesto el suyo para la Humanidad ese de quitarse esa espantosa cresta) quien monopolizó las mejores ocasiones de los vizcaínos.

Con Gurpegui en 'capo' atrás, artífice de lo poco que pudo hacer Oliveira, Orbaiz (está enorme) aburriendo nada menos que a Assunçao y Casas tomándose debida cuenta del baño que le pegó Joaquín en la primera vuelta, los del Botxo hicieron más o menos el buen trabajo que, en apariencia, les supuso traerse un buen resultado en Copa de la UEFA contra el Austria. El problema les vino después cuando perdieron aquella eliminatoria en casa.

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La cosa iba a peor. Con el Betis totalmente anulado por un Athletic eficaz, trabajador pero tampoco para tirar cohetes, emergió, en momentos puntuales, la figura de Doblas, posiblemente el portero revelación del presente Campeonato. Cada vez que había que poner orden, ahí estaba esta aventajado alumno de la Facultad de Periodismo con seguras intervenciones, de esas que dan tranquilidad a un colectivo. Fue, junto con la calidad de Yeste, lo poco interesante que ofreció este encuentro.

Resumiendo. 'La Catedral' verá un partido, no sé si igual de aburrido que éste, pero emocionante seguro. En juego, las ilusiones de dos aficiones. Y yo les diría lo mismo que Petronio a Nerón: "Podrás atormentar a la Humanidad, pero por lo que más quieras, no la aburras". Pero con el encanto de la Copa nadie puede.

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