Primera | Real Madrid

Gravesen nunca acepta tratarse con medicinas

Hace una semana se hizo un esguince del que aún no está curado. Nunca ha tomado medicamentos y tampoco lo hace ahora, confía en los fisioterapeutas del Real Madrid y no en los antiinflamatorios. No volverá a jugar hasta que esté completamente restablecido. Quizá vuelva ante la Real Sociedad.

Carmen Colino
Editora Jefe de Eventos deportivos
Editora jefe de Eventos Deportivos. En AS desde 1996, de ellos 22 años en la sección del Real Madrid siendo responsable de la misma desde 2006. Dos años en redes sociales y ocho de responsable de Verticales y Actualidad. Vicepresidenta de la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid. Colaboradora de El Chiringuito de Pedrerol, Atresmedia.
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La baja de Thomas Gravesen para el partido contra el Villarreal es casi segura. Los médicos ya lo descartan y eso que estamos en mitad de la semana. El danés no está recuperado del esguince de ligamento lateral de su tobillo derecho que se produjo hace hoy una semana durante el entrenamiento vespertino. Los médicos, aunque son pesimistas esta semana, sí creen que estará restablecido para el partido contra la Real Sociedad. Para este domingo es algo prematuro ya que, aunque queden aún cuatro días para el choque, su recuperación es más lenta. La razón de que tarde más en restablecerse es que Gravesen no toma ningún tipo de medicamento (ahora necesitaría antiinflamatorios) y aún tiene dolores e inflamación en su tobillo derecho que le impide trabajar como el resto.

En condiciones normales, un futbolista cuando se produce un esguince, el procedimiento médico a seguir es que se tome antiinflamatorios, además de cumplir un tratamiento fisioterapeutico. El grado de la lesión es lo que marca el tiempo de baja, aunque también depende de la fortaleza del jugador.

En el caso de Gravesen, al no ingerir ningún antiinflamatorio, el tobillo aún continúa hinchado y con irritación. Sólo recibe masajes y tratamiento de descarga, pero aún es muy pronto para saltar a un terreno de juego, aunque en las próximas horas comenzará a correr (aún no tocará balón), trabajo que seguirá combinando con el gimnasio. Gravesen nunca se ha tomado ni siquiera una aspirina pero ni ahora ni en ninguno de los equipos donde ha jugado. Prefiere que sea la propia naturaleza y las manos de los fisioterapeutas quienes lo pongan otra vez en el mejor momento físico. Además él tiene claro que no jugará un encuentro hasta que no esté al cien por cien y con la seguridad de que no tendrá una recaída durante un encuentro. Su profesionalidad le impide jugar si no está bien del todo.

El tratamiento que sigue el centrocampista danés consiste en masajes a diario y tratamientos de descarga. Los fisioterapeutas (no tiene uno asignado y todos han trabajado con él en esta semana) drenan cada día la zona dañada y le ayudan a hacer ejercicios de potenciación. Además sigue baños de contraste, es decir introduce el pie en agua muy caliente y luego cambia a agua casi helada. Para poder trabajar en el gimnasio se le coloca un vendaje compresivo para evitar que le duela el tobillo en algunos de los movimientos.

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El que también arrastra un esguince del que aún no está completamente restablecido es Iker Casillas. El guardameta se lo hizo el 29 de marzo, un día antes del Serbia-España que se disputó en Belgrado. Iker jugó tocado ese encuentro y aún arrastra molestias, pero los antiinflamatorios, además del tratamiento fisioterapeutico le permiten disputar todos los encuentros a un buen nivel, más bien sobresaliente después de su actuación contra el Levante el pasado domingo.

Más casos. Pero Thomas Gravesen no es el único deportista que es reacio a tomarse medicamentos, incluso para un simple dolor de cabeza. Todo el mundo conoce el caso de Bernd Schuster, que nunca quiso tomarse nada e incluso tuvo algún problema con los médicos (sus ex compañeros recuerdan que ni siquiera se bebía una copita de vino en las comidas). A Antonio Ruiz, ex jugador del Real Madrid de los años 60, tampoco le gustaba tomarse medicinas. Otro de los casos madridistas es el del Luis del Sol que no le gustaba que le pusieran inyecciones y tampoco ingerir medicación. Ejemplos que ha dado el mundo del fútbol a lo largo de los años.

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