El gol de Morales provoca otro gatillazo feriante
Osasuna casi asegura la salvación ante un mal Sevilla.

Mientras que Jesulín de Ubrique ofrecía en la Real Maestranza otro triste espectáculo, el Sevilla enterraba en el Sánchez Pizjuán una ocasión de oro para amarrar con las dos manos el sueño de la Champions y poner tierra de por medio (Espanyol y Atlético se repartieron sólo un punto). Una vez más, y ya van demasiadas, Osasuna ejerció de verdugo. Nadie conoce los motivos, pero el equipo navarro parece tener en sus manos un virus especial que paraliza a los nervionenses. Las estadísticas dicen que Osasuna es el peor equipo de 2005 y confirman que no ganaba en el feudo nervionense desde hacía 17 años, pero con el Sevilla delante gana enteros.
¿Mérito de los de Aguirre o demérito de los de Caparrós? En el caso de ayer, fueron los locales los encargados de autodestruirse. Cuando no es uno, es otro y si no, el de la moto. El caso es que el Sevilla tiene acostumbrado ya a los suyos a dar la espantá en los momentos menos oportunos. Ayer era el día para crecer, pero tocó gatillazo feriante.
Pese a tener la salvación casi asegurada y las semifinales de la Copa cerca, Aguirre se la jugó con todo. Y le dio resultado, ya que el triunfo casi asegura su permanencia. El mexicano plantó dos líneas de cuatro que nunca fueron desbordadas por el Sevilla, gracias al trabajo de Pablo García. Arriba quedaron sueltos Webó y Morales, a la espera de cazar un balón suelto. Así sucedió. En un partido aburrido y aplatanado, Delporte (en el ecuador de la primera parte) dibujó un centro medido que Morales finalizó con la ayuda de la defensa sevillista, que falló en cascada. David no estuvo atento y Alfaro, perdido. Ahí murió el partido. Y es que el Sevilla, en ningún momento, dio muestras de tener empuje suficiente para complicarle la vida a su rival. Nada de nada. La defensa transmitió nervios; el centro del campo, ni ideas ni calidad; las bandas, inexistentes; Baptista, desaparecido; y Makukula... simplemente estaba en el campo. La primera parte se marchó sin una ocasión local.
Con el marcador a favor y el rival engañándose a sí mismo, Osasuna se mantuvo firme. Tan sólo dos remates flojísimos de Carlitos y Baptista y el arreón final (con un par de llegadas del brasileño y otra de Navas) fueron los recursos de un Sevilla que volvió a caer en un momento clave. Como no podía ser de otra forma, hubo gatillazo feriante. Al Sevilla se le atragantan los sábados. Ha perdido siete de los ochos disputados.
Caparrós "Ha sido un golpe duro"
Teníamos mucha ilusión y ha sido un duro golpe. Hay que levantarse. En los seis partidos que quedan nos jugaremos la vida. Osasuna jugó mejor. Es más mérito de ellos que demérito de nosotros. Al final, los mejores son los que están arriba. Hemos tenido un par de ocasiones de gol y no la hemos metido. Este año la bestia negra ha sido el Osasuna. Tendremos bajas en defensa, pero ya veremos a lo largo de la semana. Para eso está el filial".
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Aguirre "Es un balón de oxígeno"
El partido tuvo mucho desgaste físico. Matemáticamente no estamos salvados, pero estos dos partidos han sido un balón de oxígeno. Ya tenemos que pensar en armar el equipo para el miércoles. Me gustó más la primera parte. Es muy complicado ganar aquí, sólo habían perdido dos encuentros en su estadio. Tuvimos una mala racha porque teníamos muchos errores defensivos como nos ocurrió con el Málaga o el Levante".



