Torres topó con Kameni
El Niño falló un penalti y el Atleti se aleja de Europa.

Era un duelo anunciado, aún más cuando el Espanyol dejó claro desde el primer instante que salía a no perder, y Kameni se lo ganó a Torres. En eso se resumió un partido entre dos aspirantes a Europa que ayer no dieron sensación de merecerlo. El Atlético, por falta de recursos; el Espanyol, por falta de ambición. Sólo el Niño fue capaz de crear algo de fútbol en medio del sopor. Tuvo un penalti y un buen cabezazo abajo: gol y gol. Nada de nada. Los dos los sacó Kameni, sensacional, y se acabó el partido. Las opciones europeas del Atleti agonizan.
La alineación de Lotina, con cuatro centrales, no dejaba lugar a dudas de cuál era su objetivo: que jueguen ellos. Más bien, que lo intenten. Sabía que para el Atleti el balón es esa sopera horrible que te regala tu abuela y tienes que poner en el salón por si viene. Un marrón, pero que los rojiblancos no tuvieron más remedio que aceptar.
El Espanyol acabó el partido con un 34% de posesión y dos ocasiones, si por tales entendemos que cualquier balón en campo del Atleti es susceptible, por tradición, de acabar en gol de la manera más ridícula posible. Pero este año no. Perea y Pablo desesperaron a Tamudo. ¿De la Peña? Descubrí que jugaba cuando le cambiaron. El planteamiento de Lotina fue un disparo en el pie del cántabro. Para no abusar, Ferrando también jugó con diez merced al inefable Salva.
La primera parte fue un suplicio. El Atleti tocaba por hacer algo, el Espanyol pegaba para pasar el rato y yo, que venía de una boda, me imaginaba con una servilleta en la cabeza cantando Paquito el chocolatero. O bailando la polka. U oficiando la ceremonia. Todo menos esto.
En medio del festival, algún torpe le tiró un platano a Kameni entre gritos de primate (el aficionado, se entiende). El camerunés se vengó en la segunda parte, cuando el Atlético se fue arriba amarrado a Torres, una vez más macerado a patadas, y a la necesidad. Primero, el Niño provocó un penalti que no se pitó, pero Soldevilla le dio otra oportunidad con una mano absurda dentro del área. Torres llevaba cuatro de cuatro esta temporada, pero tiró blandito y a media altura. Un chollito para los reflejos de Kameni, que detuvo el cuarto de los seis que le han lanzado en esta Liga.
A esas alturas, Luccin era dueño y señor del partido y al Espanyol le faltaba hueco en el área pequeña para meterse todos. En el 84', Torres se jugó la cara para cabecear un balón en el punto de penalti y se dejó la ceja en el intento. Merecía el gol, pero por allí apareció de nuevo Kameni para salvar lo insalvable, cerrar el partido y llevarse del duelo.
De no ser por él, el rácano Espanyol se habría ido a casa con cara de tonto. Teniendo en cuenta que Kameni no puede hacer milagros cada día y que cualquiera tiene más gol que el Atlético, Lotina jugará con fuego si persiste con esta filosofía. En cuanto a los rojiblancos, poco que objetar. Al que da lo que tiene, no se le puede pedir más. El problema es que tiene poco: solidez y Torres. Si el Niño acierta, aún le queda alguna opción europea. Si se encuentra otro Kameni, a centrarse en la Copa.
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