Pasó el mal trago: sólo hubo que sofocar algunos enfrentamientos callejeros
En Delle Alpi la situación estuvo bajo control en todo momento.

Las alarmas desatadas en los días previos al desplazamiento de los hinchas del Liverpool sirvieron para que no hubiera lugar a las sorpresas desagradables. La Policía de Turín estuvo muy atenta en los centros neurálgicos donde se intuían las reyertas y los enfrentamientos entre los tifosi de la Juve, aún sedientos de venganza por las muertes de Heysel, y los seguidores del Liverpool. Eso sí, hubo varias escaramuzas en las que los caribinieri y los antidisturbios tuvieron que emplearse a fondo. Uno de ellos se dio a dos horas del comienzo, cuando un grupo numeroso de hinchas juventinos trató de romper el cordón policial para agredir a los aficionados ingleses e incendió un coche patrulla de los agentes de seguridad. Otro de los incidentes se dio en un hotel del centro de Turín, cuando cinco hinchas italianos intentaron acceder al recinto y golpear a los huéspedes de nacionalidad inglesa. La peor parte se la llevó un hincha inglés en la noche del martes cuando estaba en un pub junto a dos amigos. Seis ultras de la Juve, entre los que había mujeres, entraron en el pub armados con bates de beisbol y bastones. El hincha inglés, que posteriormente denunció la agresión a la Policía, fue agredido brutalmente en la cabeza con un bate y sufrió graves contusiones.



