Primera | Zaragoza

El nuevo dibujo táctico rinde mayores beneficios

El Zaragoza sólo ha perdido dos de los últimos nueve partidos

Víctor ha dado en el clavo con su nuevo dibujo.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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Desde que Víctor Muñoz se decidió a variar el sistema de juego -la fama se la lleva el partido frente al Fenerbahçe en Estambul en la Copa de la UEFA, pero el cambio se produjo en realidad el desgraciado día frente al Barcelona (1-4)-, el Real Zaragoza es otro. Es un equipo más arropado, más equilibrado, más maduro. En definitiva, menos vulnerable y más eficaz. Y ese es un síntoma claro de crecimiento, de paso adelante, en un fútbol donde sólo es posible sostener el riesgo de forma prolongada si tu pegada es demoledora, si cuentas con cuatro o cinco jugadores capaces de firmar más de 10 goles en una temporada. Por supuesto, ese no es el caso del Zaragoza, cuyos mejores artilleros son Villa (10) y Savio (7). El siguiente todavía es Javi Moreno con cuatro.

Y existen un buen puñado de datos que confirman los beneficios del nuevo sistema táctico, del ya famoso 1-4-1-4-1. A saber: el promedio de puntos por partido se ha elevado de 1,2 a 1,6; el equipo sólo ha perdido dos veces en las últimas nueve jornadas (ver cuadro de la página siguiente); Luis ha mantenido la puerta a cero en seis de esos nueve partidos de Liga; y con sólo nueve goles a favor se ha conseguido sumar 15 puntos. Con el anterior dibujo táctico, el que se mantuvo durante cinco meses y medio, el Zaragoza firmó hasta 29 dianas, pero sólo acumuló 28 puntos en 22 encuentros. Las diferencias son considerables y escapan a cualquier juicio subjetivo.

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El Real Zaragoza ya no es ese equipo desatado del inicio de temporada, que batió muchos de sus registros goleadores, pero ahora apenas concede ocasiones al rival y, sobre todo, encaja muy pocos goles. Otro dato: de los ocho tantos que ha recibido en estas nueve últimas jornadas, la mitad fueron el día del Barcelona, donde las desgracias fueron legión: autogol de Toledo en el primer minuto y claro gol en fuera de juego de Giuly a la media hora.

David Villa, enfadado por su suplencia en Mallorca, 'denunciaba' el lunes la soledad a la que ha quedado expuesto con el cambio de dibujo, pero los beneficios globales son indiscutibles. Ahora quedan por delante siete partidos para comprobar si el cambio llegó tarde o el Zaragoza es capaz de colarse en la Copa de la UEFA en un acelerón final que puede ser histórico.

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