Un error de Munúa premia la constancia del Villarreal
El Depor se aleja de Europa en una jornada propicia

El primer pase del partido fue a parar a los pies de Riquelme, toda una declaración de intenciones de un equipo que venera su presencia mesiánica. Este parsimonioso profeta del fútbol deslumbra por su sencillez, descubriendo pasillos invisibles por los que se mueve con sigilo. Además, la gente de Pellegrini no extraña El Madrigal porque no se reconoce visitante en campo alguno. Adopta la pelota y ensancha el campo mientras tiñe de amarillo los partidos. Sin embargo, al Depor le precede su fama, respeto que se ha ganado en este último lustro exitoso. Cada pase de su gente huele a azufre, se le intuye veneno. Inquieta al adversario. Pero juega sin nueve. En este clima prebélico transcurrió el inicio el choque.
Pasaban los minutos con Román como dueño del boliche y Valerón incomodado por Josico y Senna, los Sopranos del Villarreal. La trascendencia del choque, ponderada por los resultados cómplices de los rivales, producía un juego viscoso. Guayre era el más afilado y Munúa tenía más trabajo que Reina. El charrúa manoteó un disparo de Sorín en la jugada más comprometida. El Villarreal tenía cogido por la solapa al Depor cuando Teixeira, que obvió un penalti de Coloccini a Sorín, señaló el final de una primera parte jugada al trote. Como Román. Fútbol sudamericano y con la hierba alta.
El Depor se despereza. En el arranque los gallegos se desperezaron y metieron prisa al partido. Algo que les llevó ante Reina en un par de ocasiones. La espesura de Valerón llevó a Irureta a echar mano de Fran. A eso se sumó el relevo obligado del lesionado Tristán por un tocado Luque. Y el infortunio se alió con los blanquiazules. El catalán convirtió la segunda falta que lanzó, presentando su candidatura al puesto de atacante por enésima vez. Cambiaban los papeles. Los locales sedaban el partido y el Villarreal afilaba el choque. La pelota pasó a pies castellonenses y Munúa sintió peligrar su meta mientras Pellegrini acumulaba delanteros. Forlán, Figueroa, José Mari... Y entonces el infortunio se alió con el Villarreal. Un córner sacado por Román murió en las manos de Munúa, al que se le escapó el balón, que acabó dentro. El punto premió el empuje visitante, sesgó las opciones europeas de los locales y hundió a Munúa, un guardameta que alterna grandes actuaciones y errores de bulto. Empate denso en Riazor que deja malherido al Deportivo.
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El detalle: Scaloni y Diego, lesionados
Tristán se tuvo que retirar en el 55' de partido al notar un pinchazo en su muslo derecho. Scaloni también se tuvo que marchar cinco minutos después de entrar con rotura de fibras.



