Primera | Espanyol 1 - Sevilla 3

Baptista y el viento azotan al Espanyol en Montjuïc

El rápido 0-2 condicionó el juego. Se estrenó Jonathan

<b>JORDI, GOL CATALÁN. </b>El centrocampista del Sevilla corre a celebrar su gol a Kameni, que abrió el marcador ayer en el estadio olímpico.
Actualizado a

El Sevilla vivirá un Lunes de Feria enorme. Ganó tres puntos con sabor a Champions y no sólo pinchó el Betis, que era lo principal, sino también el Valencia. Y el Espanyol, claro. El triple empate a 49 se deshizo del lado sevillista con estrépito. Dice Caparrós que queda mucho y es verdad: pero la impresión es que a uno les queda más que a otros.

El Sevilla ganó en Montjuïc y mandó durante casi todo el ventoso partido. Al cuarto de hora había puesto ya tierra de por medio con los goles de Jordi y Baptista, y remachó en el último suspiro del alargue con un gol de Alves de patio de colegio: Kameni subió a rematar una falta, en la que presumía iba a ser la última jugada del partido, pero el envío de De la Peña lo cortó la zaga sevillista y el balonazo largo le pilló a Alves como a Fernando VII con las carambolas: con las bolitas todas juntas.

Entre el 0-1 y el 1-3, el Espanyol le puso casta y el joven Jonathan se estrenó en la Liga. Peleó por no perder la cara al partido y lo consiguió a ratos. Al final se impuso la mayor calidad andaluz al mando de un Baptista imperial, uno de esos futbolistas por los que merece la pena pagar una entrada.

Tiene razón Lotina cuando dice que los dos primeros tantos sevillistas rompieron el partido. Pero es que los errores se pagan: el despeje al centro para el tiro de Jordi fue malo por parte de la zaga blanquiazul y regalarme a Baptista la posibilidad de un contragolpe claro, es como la picadura de una viuda negra: mortal de necesidad. La viuda negra es una araña, ¿eh?

El Espanyol le echó valor y no se le vio especialmente afectado por la derrota pues todos sabían en su vestuario que este partido era uno de los que podía perder en este final de Liga. Y más si el Sevilla se ponía por delante, y se puso por dos veces.

Atrás no fue el Espanyol contundente de otras ocasiones y en el intercambio de golpes e ideas en el centro del campo, las andaluzas fueron casi siempre mejores que las catalanas. Y más contundentes. Lopo marró un remate que pudo ser el 2-2, lo que habría puesto de los nervios a Caparrós y todo el sevillismo. Fue poco antes del gol verbenero de Daniel Alves, que aumentó excesivamente la distancia en el marcador. El Sevilla fue mejor y ganó con merecimiento, pero el 1-2 reflejaba mejor lo que fue el partido. Un partido-partido entre dos equipos euroenchufados.

Noticias relacionadas

El detalle: hubo pancarta anti-racista

Los jugadores de Espanyol y Sevilla portaron una pancarta en contra del racismo a su entrada en el terreno de juego. Además, se leyó por megafonía un manifiesto en contra de estas actitudes.

Te recomendamos en Más Fútbol

Productos recomendados