Primera | Numancia 1 - Atlético de Madrid 0

Toché castiga al Atlético

El Numancia aleja de Europa a un rival sin ambición.

<b>DESESPERACIÓN. </b>Fernando Torres se lamenta tras el gol del Numancia, que deja al Atlético muy tocado en la lucha por entrar en Europa.
Iñako Díaz-Guerra
Actualizado a

Estas cosas sólo le pasan al Atleti, es cierto. Pero no le echen la culpa al destino, el vudú, la suerte y demás factores extrasensoriales. La culpa es suya y sólo suya. Porque hace mal las cosas y punto. Ayer su verdugo fue Toché, canterano rojiblanco cedido al Numancia, que se inventó una maniobra fenomenal para esquivar a Leo Franco. Su posterior remate fue empujado sobre la línea por Miguel, pero el mérito es de Toché. Bien por él.

Y mal por el Atlético. ¿Por qué pudo jugar ayer Toché? Ni Gabi (Getafe) ni Arizmendi (Racing), los otros dos cedidos, pueden enfrentarse a su propietario. Ésta es una costumbre en el fútbol español que no me gusta, pero si se hace, que se haga bien. Alguien debió olvidarse de incluir esa cláusula con Toché. Una falta de profesionalidad incomprensible.

Por cierto, algún jugador del Atlético tuvo la desfachatez de insultar a Toché por su acción. Encima de malos jugadores, malos perdedores. El canterano se marchó a casa destrozado, medio llorando. El chaval, que acaba de reaparecer tras siete meses lesionado, tiene todo el derecho del mundo a ser feliz con su actuación, que le da al Numancia un pequeño y merecido rayo de esperanza. Que no sufra, los culpables del descalabro son otros. Sobre todo, los mismos mediocres que le insultaron.

Tampoco estuvo fino Ferrando, que se equivocó al dejar a Ibagaza en el banquillo. El juego del Atlético fue deplorable, incapaz de dar dos pases con sentido, bombeando pelotazo tras pelotazo a ver si Salva o el Niño enganchaba alguna. Imposible. Un equipo que aspiraba a la Champions no puede acobardarse y renunciar al único futbolista (Torres al margen) con ingenio que tiene en la plantilla.

Cuando el Caño saltó al campo, hizo lo que nadie había sabido hacer hasta entonces: encontró a Torres con un sensacional pase en profundidad. El Niño fue feliz durante tres segundos, los defensas ni le vieron pasar y remató bien, pero Juanma metió una mano providencial. Los minutos posteriores fueron los únicos en los que el Atlético se creyó capaz de ganar.

Porque durante una hora el Numancia le hizo un traje con lo poco que tiene: humildad, trabajo, ganas y sentido común. Eso sí, de gol ni una pizca. En los primeros seis minutos, los sorianos provocaron cinco córners. Sólo la seguridad de Leo Franco mantuvo a flote a su equipo. Ya despertarán, pensaba yo. Y en vez de eso, casi me duermo.

La Organización Mundial de la Salud debería prohibir que Numancia y Atlético se enfrenten tantas veces en una temporada. Fue insoportable. Viendo lo de ayer, uno entiende porqué el Numancia es colista. Pero que el Atleti pudiera soñar con la Champions es un Expediente X. Es la séptima visita seguida del equipo rojiblanco a un colista que termina en tragedia. Ayer, para añadir un poco más de pimienta al asunto la muerte fue por hara-kiri, debido a la aparición de Toché. Ganando al Espanyol volverá a soñar con Europa, pero como equipo, empresa e institución ayer hizo el ridículo.

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