Karpin enseña el camino del precipicio a Osasuna
Esta vez no hubo favores y los rojillos se derrumban


Karpin es un tipo que no entiende de favores, aunque sea para ayudar al amigo vecino, al rival de la confraternización, en este caso Osasuna. Tampoco se le puede achacar nada. Su equipo no está aún salvado y eso que ayer dio un paso de gigante en su particular agonía anual. Lo hizo, en gran medida, por el espectacular rendimiento del ruso, que apura sus últimos días como futbolista dejando en el aire la duda de si no podría seguir jugando así más tiempo. Más que dejando dudas, resolviéndolas.
Ayer, con Pablo García en el banquillo osasunista debido a su ajetreada semana con su selección, Karpin monopolizó todo el fútbol que hubo sobre el campo. Y su equipo lo agradeció. Sobre todo porque la Real deambuló casi todo el primer tiempo a merced de Osasuna, que casi por una cuestión de orgullo trató de llevar las riendas de un partido anodino. La intención fue buena, la puesta de largo también, pero la ejecución nefasta, pues no pudo inquietar ni un ápice a una defensa realista en la que Brechet tardó en tomar los galones. Hasta ese momento, el francés fue un mar de dudas.
Cerca del pitido. La figura esbelta de Karpin emergió al filo del descanso, cuando se sacó de la chistera un privilegiado pase que superó a toda la línea defensiva de una tacada. Ese plus de calidad fue aprovechado por Gari Uranga y fue suficiente para decantar la balanza de lado realista. Lo que llegó después fue la consecuencia lógica de un equipo que se hunde, como Osasuna, que acusó el mazazo de recibir un gol en las postrimerías del primer tiempo regalando un segundo tras un error garrafal de Cruchaga. Karpin, que curiosamente pasaba por allí, empujó a la red y puso un abismo de distancia en el marcador. Sobre todo porque la moraleja que sacó Osasuna del primer tiempo es que si algo sale mal, aún puede salir peor. Y también porque hizo ver de par en par a los navarros las puertas de un precipicio que cada día está más cerca.
Unas sensaciones que se hicieron más palpables tras la reanudación. La Real, llevándose por la corriente, cedió el timón a Osasuna, que sacó a relucir sus más dolorosos problemas. Los navarros agonizaron para llegar a la puerta de Riesgo y, cuando lo hicieron, mostraron una endeblez preocupante. Mientras, la Real llegó menos, pero con más peligro, culminando así el plan de Karpin, el de no apelar a amiguismos.
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El detalle: Karpin no podrá jugar el derby
La mala noticia para los aficionados realistas fue la tarjeta amarilla que vio Karpin por una entrada a Corrales. Esta cartulina impedirá al ruso jugar el derby ante el Athletic que se disputa la próxima semana en San Mamés. Al término del encuentro, el propio jugador ruso expresó a los dirigentes del club su deseo de que esta cartulina sea recurrida.



