Salió Raúl y casi ganamos
Juanito y Torres malograron dos asistencias de gol del 7. Puyol se lesionó y es duda para el Madrid-Barça. El palo devolvió un tiro de Kezman

Dicen que había que probar sin él un día y Luis se animó a probar. Fue durante medio tiempo y la verdad es que la Selección no lo hizo mal. Tampoco bien, pero mal no lo hizo. Como equipo nuevo que es trató de tener la pelota como protección más que como arma arrojadiza y lo logró para ir apagando el fuego serbio, que tampoco podríamos decir que fuera el del Windsor. Esta Serbia no es la Yugoslavia de antes, ni el Pequeño Maracaná de Belgrado tiene que ver con aquel del botellazo a Juanito. Ni de broma aquella Yugoslavia hubiera quitado a sus dos puntas empatando a cero en casa, como hizo ayer Petkovic, un amigo, quitando primero a Milosevic y luego a Kezman, el dandy del choque. El infierno no pasó de purgatorio diesel...
Sin Raúl, España estuvo aseada. No hubiera metido un gol ni quitando al portero, pero aseada sí estuvo. Aseada: correcta, de 0-0, emociones pocas. Los laterales fueron laterales, nunca extremos. Los centrales estuvieron impecables, incluso cuando Puyol se lesionó (igual se pierde el derby) y salió Juanito. Muy bien Pablo. Xavi no fue el de otras veces, pero Albelda sí y De la Peña no jugó mal sino todo lo contrario. Mal estuvo Reyes y da la impresión de que Luis se equivocó con el cambio: era Raúl por Reyes no por Iván. Serbia rondó el gol en un cabezazo y un tiro de Djordjevic que se fueron por encima de Casillas. Del Horno cabeceó un saque de córner, se la paró el portero y el vasco no volvió a aparecer; se le vio extrañamente tímido a él, que es un polvorilla.
Tras el descanso salió Raúl y casi ganó España. ¿Qué hizo de mágico el 7? Nada, de mágico no hizo nada. Se limitó a hacer lo que lleva haciendo desde que debutó en La Romareda, allá por el 94: ofrecerse siempre y buscarlas todas. En una ocasión peinó la pelota al corazón del área serbia para que Juanito, más solo que la una, rematara fuera. Hubo quien se acordó de Cardeñosa y todo. Al rato peleó Raúl otra bola y le dio la asistencia de su vida al Niño Torres... que la mandó donde Juanito: fuera. Un poco después, en un balonazo, un defensa lo cargó en el área (a Raúl, digo) y pareció penalti. Vamos, él lo pidió. Cuando la cosa se acababa se desmarcó a la derecha de Antonio López, que no le vio y tiró a puerta. Si le ve (a Raúl, digo) lo hubiera encontrado ante las narices del portero.
Más debate. Eso pasó con Raúl en el campo y seguro que no valdrá para acabar con el debate, ni debería valer: su influencia es tal que le da vida al equipo incluso si no le ponen y la Selección necesita discusión y lío. Pero la evidencia tampoco tiene enmienda: España casi ganó cuando tuvo a Raúl en el campo. Y también es verdad que casi perdió con él, pues el remate de Kezman superado Casillas dio en el palo. Pero un servidor vio en ello un mensaje claro: iremos al Mundial como primeros de grupo; si aquello no fue gol, ya es que no nos meterán ninguno en lo que queda de grupo de clasificación.
Porque el empate, tercero fuera de casa, no es malo: España evitó que Serbia se le escapara ganando y ahora tiene en sus manos la clasificación directa. Se trata de hacer los mismos resultados que Serbia y ganarla en casa el 7 de septiembre de este año. España recibirá a Lituania y Bosnia en junio (días 4 y 8) y luego, a Serbia. La clasificación directa está en casa lo que también viene a confirmar que nuestro fútbol de selección es estar por casa de momento. Un gol en Bosnia como visitante y ninguno en Lituania ni en este Belgrado venido a menos confirma que, en efecto, lo tenemos casi todo por hacer en cuanto a personalidad y cuajo futbolístico, más allá de Raúl, del Litri y de su sombra.
Y da que la apuesta de Luis es buena y lo que falta es que los jugadores se lo crean. Viendo a Reyes nos acordamos del pobre Vicente porque el fútbol ha despreciado tanto a los extremos que los que todavía quedan en pie parece como que no se creen que hay quien se la juega con ellos. Es buena apuesta abrir el campo y que dos de los tres centrocampistas sea gente con toque y fútbol. No están los serbios para gollerías, pero sin duda que la vocación española por tener la bola le complicó la vida a un equipo que sólo preocupó de verdad en el arranque del segundo tiempo, que acabó quitando a sus puntas y que pareció sólo atento a atizarle al Niño Torres, que fue de más a menos, pero que sin duda merece crédito, continuidad y confianza.
¿Raúl? Más que él no hizo ayer nadie en ataque. Pero el debate continuará y será buenísimo para la Selección que tiene en él a su Cid Campeador de 27 años: ayer casi gana el partido después de que algunos lo dieran por muerto... ¡Qué fútbol éste!
Noticias relacionadas
El detalle: Iker le cedió el brazalete a Raúl
Iker Casillas salió como capitán y tras el descanso le cedió el brazalete a Raúl, lo que no puede hacerse Reglamento en mano. Debe ser cosa de los galones, que pesan de verdad...



