El éxito de los Pavones en el exilio

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Yo siempre le decía a César Navas que tuviera paciencia, que un día llegaría al primer equipo y jugaría, pero me equivoqué. Y no porque no tuviera calidad (ahora lo está demostrando), pero nunca llegó ese momento y tuvo que emigrar a Málaga y empezar de cero. No levantó la voz y asumió su situación. Que Del Bosque no le diera una oportunidad le minaba la moral. Aun así siempre tenía una sonrisa en su boca, una palabra amable, una broma para un vestuario en el que, cada día, se veía más viejo. Pasó de niño a hombre en los campos de la antigua Ciudad Deportiva. Se fijaba en Hierro o en Alkorta, les veía entrenarse y soñaba con ser como ellos un día. Veía que debutaban Borja, Rubén... pero a él nunca le llegó el momento. Vivía en Móstoles, como Casillas. El portero no tenía carnet de conducir y él le llevaba en su coche. Juntos hablaban de metas que cada uno a cumplido a su manera.
César emigró al sur sin aires de nada. En el Málaga B demostró que vale, que tiene fuerza, calidad, altura y que es futbolista de los pies a la cabeza. Va a triunfar, tambien se lo dije, y espero no equivocarme esta vez. Le sigo desde la distancia cada partido que juega. Quizá sea otra víctima más de esa cantera del Madrid que tiene que emigrar lejos para demostrar que vale. ¿Por qué le tocó el turno a Pavón o Mejía y a él no? En estos años, muchas veces se habrá hecho esa pregunta. Quizá porque no llegó su momento o porque su destino no estaba en el club blanco. Dice que "en el Madrid faltan jugadores con ilusión", él la tuvo siempre. El futuro es suyo y hay vida después del Madrid, se ha encargado de demostrarlo.



