Copa UEFA | Austria de V. 1 - Zaragoza 1

Savio saca oro de la nevera

El tanto del brasileño supuso la igualada final en una farsa sobre hielo

<b>EL GOL. </b>De esta manera batió Savio a Didulica y le dio un empate de oro al Zaragoza en Viena.
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
Actualizado a

Savio es brasileño y el frío y el hielo le sientan como un tiro. Pero es un gran jugador y aparece siempre que el Zaragoza lo necesita. Anoche en Viena, cuando el general invierno y la desvergüenza de la UEFA tenían al equipo aragonés contra las cuerdas, el zurdo de las piernas rojas patinó hacia el gol con una autoridad insultante y firmó un empate que pone al Real Zaragoza con un pie en los cuartos de final. No caben confianzas frente al Austria, visto lo de San Mamés, pero el partido de La Romareda será otra cosa. Seguro. Y ahí ganará el mejor, porque el fútbol no tendrá trampa ni cartón.

Lo primero que hay que explicar es que el partido del Prater no debió jugarse en ningún caso. Fue una farsa sobre hielo, una burla al fútbol repleta de patinazos y de botes inverosímiles del balón, de trampas permanentes, que condujeron el juego hacia ninguna parte. Imposible jugar al fútbol en un campo así, donde todo era imprevisible, donde de cualquier rechace podía salir una ocasión. A duras penas los jugadores podían mantenerse en pie y la pelota iba y venía sin sentido.

Sin Movilla. Víctor Muñoz, que luchó contra viento y marea hasta el final para que el partido no se jugase, volvió a recurrir en Viena al triángulo de Estambul, es decir, a Zapater, Generelo y Soriano, para nadar y guardar la ropa. Por eso no jugaron Movilla ni Óscar, futbolistas que necesitan un contacto fácil con el balón para explotar sus condiciones.

El Zaragoza no llegaba al área rival ni por arriba ni por abajo, mientras el Austria colgaba balones con cierta sencillez. Luis tuvo un par de sustos antes de que Rushfeldt abriera el marcador. O lo abrió el hielo, porque fue un resbalón de Milito el que permitió al noruego quedarse delante de Luis y resolver con un disparo inapelable.

En un escenario así, el 1-0 no era un mal resultado, pero hubiese sido un suicidio intentar defenderlo. Y el Zaragoza salió en la segunda parte a buscar el empate, ese gol que le diera medio pase a los cuartos de final. Cani salió tras el descanso para intentar mejorar a Galletti en la banda derecha y darle mayor profundidad al ataque, pero fue el Austria el que siguió llegando con peligro al área de Luis. En cinco minutos de desconcierto absoluto pudieron llegar hasta dos goles austriacos, pero el Zaragoza tuvo esta vez la suerte que le faltó a Milito ante Rushfeldt. El hielo, por lo que se ve, no entiende de colores.

Y en estas apareció Savio. El brasileño apenas había participado en toda la noche, pero es lo que tienen los grandes jugadores. Soriano, que entendió el partido mejor que nadie en el Zaragoza, lo vio venir en carrera por la banda izquierda y le puso un balón de oro a la espalda de la defensa. Y ahí el brasileño no perdonó.

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Los futbolistas tuvieron que usar botas multitaco de las que se usan con césped artificial para intentar sujetarse sobre el campo helado. Los utilleros del Zaragoza se llevaron tres botas con tacos distintos, pero finalmente nada impidió los resbalones. Todos cayeron... menos el colegiado sueco, que demostró ser todo un experto sobre el hielo.

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