Gravesen será el jefe de los madridistas en Mestalla
Sus compañeros ya le han hablado del infierno ché.


Thomas Gravesen será el 'jefe' del Real Madrid ante el Valencia. En un tiempo récord se ha ganado el respeto del vestuario y la confianza de sus compañeros y del técnico en todo lo que hace. Hoy en Valencia pasará un nuevo examen. El centrocampista danés ya sabe el infierno que se va a encontrar en Mestalla porque sus compañeros le han contado todo lo que han vivido allí en otras temporadas y lo difícil que siempre ha sido puntuar en el estadio ché. Gravesen va con la lección bien aprendida, pero su objetivo es la victoria y mostrar la misma seriedad y el liderazgo que ha demostrado en los casi dos meses que lleva en el Bernabéu.
Gravesen debutó con el Madrid el pasado 17 de enero ante el Zaragoza y, desde entonces, se ha convertido en un hombre imprescindible en las alineaciones de Luxemburgo (sólo fue suplente ante el Zaragoza y Espanyol). El técnico brasileño ha encontrado en él al centrocampista ideal que buscaba el Real Madrid. Un futbolista de corte defensivo, que ayuda a los cuatro zagueros y que da estabilidad al equipo. Recupera balones (72 en los diez partidos) y juega la pelota con criterio. Con él, Luxemburgo ha hecho posible el rombo, aunque Beckham también tiene órdenes de ayudarle en los momentos más críticos (Gravesen dijo días atrás del inglés: "Él es una de las razones por las que yo juego bien. Ante el Betis fue un apoyo increíble durante todo el partido").
Gravesen también ha marcado un gol. Fue ante el Espanyol. Con estas premisas, se ha metido en el bolsillo a los aficionados del Madrid y ganado el respeto de los hinchas rivales, que han descubierto en él a un jugador con muchas cualidades.
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Ya está adaptado a la capital
Sólo ha necesitado dos meses escasos para adaptarse a Madrid y a su nuevo club. Su obsesión es hablar castellano cuanto antes, por eso quiere y casi exige que sus compañeros le hablen en castellano para así coger fluidez y rapidez en el idioma. Tiene profesora particular y comparte clases con el atlético Gronkjaer. Encontró casa y ya vive en ella, sale a comer con sus compañeros de equipo y se ha convertido en uno de los más bromistas de la plantilla.



