Primera | Numancia 1 - Barcelona 1

El Barça se quedó frío

Se adelantó el Numancia, que amarró un empate

<b>CONGELADO. </b>Etoo, como el resto de las estrellas del Barça, no estuvo a buena altura. Juanpa (en la imagen, encima del camerunés), Ochoa y Tarantino pudieron casi siempre con él.
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La nieve y el frío de Soria se le atragantaron al líder de la Liga. Congelado en cuerpo y alma, el Barcelona pasó por Los Pajaritos con el aspecto aterido de quien es sorprendido por una ventisca. Seco en juego y en ocasiones de gol, fue presa fácil de un Numancia más baqueano sobre el terreno helado. Una torpeza compartida entre Oleguer -que reapareció tras su lesión-, Albertini -reemplazante del golpeado Belletti- y Víctor -le pasó el balón entre las piernas- dio lugar al gol de Juanlu, que inclinó el campo a favor del Numancia y complicó la vida del Barça justo al borde del descanso.

Por fortuna para los de Frank Rijkaard, la desventaja les duró apenas unos minutos. En la reanudación, Márquez enganchó un córner de Xavi al primer palo y, con la punta de la bota derecha, consiguió un efecto imposible que puso la pelota casi en la escuadra.

Ronaldinho se vio obligado por el árbitro a dejar los leotardos en el banquillo (se los tuvo que cortar con una tijera). Etoo habrá lamentado que en el fútbol de hoy no se pueda ya jugar con gorra, como en los años 1930. Giuly, que debería estar más acostumbrado a los rigores de las bajas temperaturas, dejó en Soria la misma imagen errabunda que arrastra desde octubre. El Barça se quedó sin ataque desde el mismo inicio, y las aproximaciones de Xavi y Deco desde la segunda línea tampoco llegaron a inquietar a Juanma. Sólo Márquez parecía cómodo sobre el duro terreno numantino. Jugó el mexicano con coraje, empujó al Barça en busca del empate y después con la esperanza de una remontada, marcó el 1-1 y dejó una buena impresión.

Maxi López. Cuando Rijkaard vio que era imposible arrimarse con peligro hasta el área del Numancia, bien defendida por Pignol y un par de centrales expeditivos, echó mano de la carta ganadora que encontró ante el Chelsea, el miércoles, en la Champions League. Maxi López entró por el desaparecido Ronaldinho, con la consigna de hacer durante un cuarto de hora lo que mejor sabe: obligar a los centrales a actuar bajo presión, abrir espacios volcándose hacia una banda -en este caso escogió la izquierda- y, en la medida de lo posible, disparar a portería. Lo hizo poco (un centro, un disparo), sin la fortuna que tuvo ante los ingleses.

Así se fue el encuentro por el sumidero, entre los gritos de ánimo del público y la actitud resignada de Rijkaard en el banquillo. Quedaron apuntes en la libreta, ambos con nombre propio: Albertini hizo un partido penoso, regaló el 1-0 por su impericia en el marcaje de Juanlu y perdió varios balones peligrosos para el Bar el Pulpo González, que entró por el lesionado Juanlu, lejos de ser una solución de emergencia fue una vía de agua para el Numancia, ya que perdió todos los balones que recibió y no obligó nada a Oleguer y Puyol.

El Numancia puede celebrar el puntito, porque perdieron Mallorca y Albacete. El Barça, también, visto lo visto en Riazor. Cuando parecía poco, el empate le supo a gloria.

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Se cambió el balón al descanso

El terreno de juego estaba duro y en muchos sitios, helado. Durante la primera parte, al árbitro no le importó que la pelota blanca apenas se viera en las zonas con nieve. Tras el descanso se jugó con una amarilla, que no mejoró mucho.

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