Copa de la UEFA | Sevilla 2 - Panathinaikos 0

Maku y Adriano firmaron una remontada mágica

Los sevillistas ganaron el partido en el último suspiro.

<b>EL DELIRIO. </b>Adriano firmó el segundo gol que certificó el pase de los sevillistas a los octavos de final de la UEFA. Ahora espera el Parma.
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El Sánchez Pizjuán vivió una noche mágica. Una noche emocionante, repleta de pasión, con corazones a mil pulsaciones. Tras un esfuerzo inconmensurable, el Sevilla encontró el acierto en un final trepidante y alocado, cuando la suerte le había dado la espalda durante todo el partido. Con cinco delanteros buscando desesperadamente el gol, Makukula y Adriano, en el tiempo de descuento, echaban a la cuneta al Panathinaikos.

Nervión explotó como no se recordaba. El Sevilla se metía en cuartos y conseguía encender los corazones sevillistas, durante tanto tiempo apagados. El final del partido fue un locura Caparrosiana: Darío de carrilero, Baptista de extremo izquierda, una nube de delanteros en el área. Pero a este hombre le sale todo y ayer volvió a escribir otra gran página en el club.

El guión del encuentro quedó marcado desde el primer minuto. Pese a las declaraciones ambiciosas del técnico italiano del Panathinaikos Malesani, su equipo saltó al campo a defender descaradamente el 1-0 de la ida.

Los griegos instalaron un muro defensivo compuesto por cinco hombres atrás y un trivote colocado un pasito por delante. Con estos condicionantes, se empezó a jugar al fútbol-frontón. Nada de cabeza fría, nada de temporizar el partido, nada de marcar los tiempos... El Sevilla se lanzó a tumba abierta, golpeando una y otra vez la pared griega.

Mientras, los griegos esperaban agazapados atrás. Eso sí, en un par de contras avisaron que no estaba muertos. Afortunadamente para los sevillistas, el rapidísimo Gekas estaba viendo el partido en el banquillo. Con la impotencia metida en el cuerpo, el Sevilla malgastó los primeros 45 minutos.

Los de Caparrós mantuvieron el mismo ritmo y desacierto en el primer cuarto de hora de la segunda mitad. Ese fue el punto de inflexión del encuentro. Gekas salió para meter miedo arriba y Caparrós fue a por todas: sacó a cinco delanteros. El tiempo se escapaba con desesperación... hasta que apareció el gigante Makukula.

El congoleño actuó de rematador, la figura que había faltado toda la noche. El esfuerzo tuvo su recompensa. Minutos más tarde, Adriano hacía el segundo. Con el tiempo finalizado, el Sevilla metía la cabeza en los octavos. Nervión explotó y la noche se convirtió en mágica. Rumbo a Parma.

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Se rozó el lleno en el Pizjuán, con 1.000 griegos

A pesar de que el Consejo de Administración del Sevilla aventuraba desde principios de semana que el Sánchez Pizjuán iba a registrar un lleno para el partido de ayer, el estadio registró algo más de tres cuartos de entrada, aunque no por ello la afición sevillista dejara de hacerse oir durante todo el encuentro. Además, un grueso de aficionados del Panathinaikos se desplazó a Nervión para presenciar el enfrentamiento. Estos también se hicieron notar ayer.

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