Objetivo: frenar a Román
El Atleti jugará como en Barcelona: defensa y Torres

El Atlético se juega media vida en El Madrigal (¿se han dado cuenta de que el Atleti se pasa la vida jugándosela? Qué vicio). Tras un par de meses haciendo la goma, si no gana al Villarreal se quedará (casi) definitivamente descolgado de la lucha por Europa. Estas son las consecuencias de no haber sido capaz de tumbar a un Levante con diez. Por delante de él se ha formado un grupito que copa de la cuarta a la séptima posición: Valencia, Betis y Espanyol con 38 puntos y su rival de hoy con 37. Los de Ferrando tienen 33 y todavía ven a tiro la Champions. Una victoria hoy les mete en el jaleo. Si no la logran, a dejar pasar el tiempo hasta las semifinales de Copa ante el mosqueo de la afición y el embrollo de La Peineta.
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En contra de lo que pudiera parecer, el Villarreal no es mal rival para que el Atlético se juegue un doble o nada. Los de Pellegrini querrán el balón, atacarán con insistencia y dejarán espacios. Vamos, una versión ligeramente inferior del Barça. Y ya saben lo que sucedió en el Camp Nou. El Atleti es feliz cuando no tiene que relacionarse con la pelota. Esperará, encomendándose a Perea y Pablo, y saldrá a la contra a toda velocidad con Ibagaza y Gronkjaer de escuderos del Niño, que en esas circunstancias suele resultar imparable.
Dúo letal. Si, a la hora de la verdad, Torres será el único referente rojiblanco, el Villarreal se las ha ingeniado para crear una de las parejas de la Liga: Riquelme y Forlán. El argentino lleva 10 goles y 12 asistencias, un doble doble más propio de baloncesto que de fútbol, y el uruguayo, 14 goles. Entre los dos suman los mismos tantos que todo el Atlético y ambos pudieron ser jugadores atléticos, pero el club madrileño prefirió comprar a otros. El gran objetivo de Ferrando es ahogar a Riquelme e intuyo que Sosa hará dos cosas: dejarle los tobillos amoratados y, si no anda listo, acabar en la calle. El plan es repetir lo que sucedió con Ronaldinho, una trampa para ratones, esperarle, marcarle el camino para que avance hasta que caiga el cepo sobre él y morir a los pies de Perea y Pablo. Será una noche al filo, con un magnífico duelo de ritmos y de estilos: el trote de Román contra el vértigo del Niño. La precisión del argentino frente al derroche de Torres. En definitiva, talento contra talento con Europa en juego. Suena bien.




