El Sevilla salió vivo del aluvión del Panathinaikos
Los griegos atacaron mucho y rozaron una renta mayor

El Sevilla salió vivo de un partido en el que el rival demostró ser mejor equipo. Tuvo ocasiones suficientes para conseguir más renta. Los sevillistas aguantaron con apuros y valentía el aluvión de los griegos. En el horizonte queda una apasionante vuelta ante un Panathinaikos que ayer creó más ocasiones y mostró ser un buen conjunto. Eso sí, tampoco el Sevilla hizo nada para ganar.
Curiosamente, la única ocasión clara de los sevillistas fue un remate de Jordi tras el lanzamiento de un córner. Lo demás, simples balonazos a Makukula, quien abusaba jugando de espaldas a la portería. Los Dioses (por aquello de utilizar el topicazo del lugar) ayudaron al Sevilla a salvar la primera parte.
Sales salió en el segundo periodo para buscar más llegada por la banda derecha, desperdiciada durante los primeros 45 minutos. El equipo se quitó de encima la presión y comenzó a soltarse. Gekas ya no era tan diablo y los sevillistas, ahora sí, tocaban el área rival.
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Antoñito. Con este panorama, Caparrós tiró de Antoñito. El Sevilla asumía los galones del encuentro y fijaba los pies en el suelo. Empezaba a tener mucha más llegada. Adriano se exponía y solicitaba una y otra vez el balón. Sólo por su salida el equipo mostraba ser algo incisivo. Baptista, a falta de ocasiones que rematar, hacía un partido de fuerza, ayudando en las salidas y en la presión.
Pero todo cambió en un minuto. Cuando mejores sensaciones ofrecían los sevillanos, Vintra soltó un latigazo desde lejísimos que se coló como un misil por la escuadra de la portería de Esteban. Tuvo que ser en una acción aislada, sin peligro alguno, cuando el Panathinaikos acertara. Tras el gol, el partido entró en una fase de enloquecimiento. El Sevilla no bajó los brazos y metió una velocidad más. El brasileño Julio Baptista se metió en el juego ofensivo y pidió penalti en un derribo en el área. Aparecían las mejores ocasiones. El equipo soltó lastre y se lanzó descaradamente al ataque. La valentía pudo costarle cara a los de Caparrós, porque Konstantinou pudo poner más diferencia en el marcador. La locura finalizó con 1-0, que deja muy abierta la eliminatoria. El Sánchez Pizjuán deberá ser un infierno para destronar a un buen equipo como el Panathinaikos.



