El Betis arrasa al ritmo que marca Assunçao
En Osasuna, recibido con aplausos, sólo estuvo Valdo


Cuentan las lenguas viperinas que Javier Aguirre tornó su apacible rol de hombre tranquilo por el de entrenador cabreadísimo con la Humanidad cuando el Athletic le remontó en La Catedral un 0-3 a favor y le dijo a su muchachada algo parecido a: "Quiero verles siempre con la misma motivación que contra el Sevilla". No sé... El caso es que Osasuna debió encontrarse como en casa cuando la afición del Betis le recibió con una ovación que duró 15 segundos de reloj. Un aplauso que premiaba a los navarros por haber eliminado al eterno rival sevillista de la Copa del Rey, y una sinergia que se cargó el Chengue Morales, uno de esos futbolistas, más o menos broncas, contra quien nadie quiere enfrentarse y que todo entrenador desea a su lado. Pasará a la historia contemporánea por ser, en estos instantes, lo único que une a las aficiones de Betis y Sevilla: que le despiden con silbidos y música de viento variada.
Partido disputado. Y bien. La fase inicial de 'exaltación de la amistad' pasó a mejor vida cuando Marcos Assunçao tomó la decisión de probar fortuna desde unos 35 metros. Elía se confió, el balón le botó por delante. Claro. Gol. El partido se le ponía de cara a los verdiblancos, que, como suele suceder en estos casos, andaban pendientes del clásico y celtibérico transistor por si 'papa Levante' echaba una mano y propiciaba la escalada bética a la zona Champions. Pero a lo poco halagüeño de las noticias que llegaban de Valencia, había que añadir que a Valdo se le ocurrió la brillante idea de empatar. Fue una excelente acción del porte y distinción de Delporte cuyo servicio, tras dejada de Webo, lo recogió el ex jugador del Real Madrid quien tras recortar a Luis Fernández, hizo inútiles los esfuerzos de un futuro periodista llamado Doblas. En su diario imaginario escribió la crónica de la igualada.
Con Osasuna sobando el balón (quién lo diría en tiempos añejos), llegó una nueva genialidad de Assunçao maravillao. De forma formidable, ejecutó un lanzamiento de falta de esos que, si no cabeceas, eres poco menos que un manta. La tocó primero Puñal, (ayer poco afilado) y al final, Rivas se volvió a soltar el pelo y peinando en última instancia, puso el 2-1. Ahí se acabó Osasuna. El Betis metió otro gol, de Oliveira, pero, sinceramente, pudo marcar muchos más. Los navarros no andan finos en defensa. Y Aguirre creo que lo sabe. A trabajar tocan. ¡País!
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