La Juventus entra en crisis tras dos derrotas consecutivas


La Juventus está en crisis y la mejor prueba para demostrarlo es que ha pasado de querer dejar sentenciada la Liga esta semana (jugaba contra el Sampdoria y el Palermo) a estar pendiente de lo que hoy haga el Milán, que se podría poner a dos puntos si gana al Lazio. En una semana ha perdido dos partidos consecutivos. Se ha dejado seis puntos en el camino y ha ofrecido una imagen pobre y decepcionante. Desde fuera parece que piensan más en el Real Madrid y en la Champions League que en el scudetto.
Ayer, Fabio Capello apostó por Trezeguet e Ibrahimovic en la delantera y dejó a Del Piero en el banquillo. Debió pensar que era mejor apostar por el sueco que aguantar las agrias críticas de los hinchas juventinos, como ya le ha sucedido en los últimos días.
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El caso es que ayer la Juventus tampoco tuvo su noche. Trezeguet estuvo desaparecido, Ibrahimovic no rindió como tiene acostumbrado a sus hinchas y Del Piero se aguantó en el banquillo, calentó pero no salió. Capello se desesperó al ver a su equipo lento, sin ideas, sin ocasiones y a expensas de lo que el Palermo quería. Tal era el descontrol que el único gol del partido llegó en el minuto 12 del encuentro en un disparo desde fuera del área de Brienza al recoger un rechace de Buffon, que tampoco está en su mejor momento. Se le ve con muchas dudas, nervioso y pendiente de otras cosas y no de la portería. Aunque anoche tuvo un minuto de lucimiento al detener con brillantez otro disparo del goleador Brienza en el minuto 66.
Por lo que se ve y por lo que demuestran, la Juventus necesita como el comer a Nedved que no se perderá el partido contra el Madrid. Emerson está bajo de forma y Tacchinardi parece que piensa en otras cosas. El Palermo consiguió anoche tres puntos muy valiosos. No ganaba en su casa a la Juventus desde la temporada 48-49. Capello y los suyos tendrán que hacer autocrítica. El Madrid le espera en dos semanas.



