La Grama tuvo a mano dar la campanada del año
Mereció eliminar a un Betis que fue muy prepotente


Andaba el beticismo tan entusiasmado con las noticias que le llegaron de Pamplona que se olvidó de algo tan elemental como de que estaba jugando contra la Gramenet. En plena vorágine de besos y abrazos, el primer tanto del equipo catalán sonó a mera anécdota y más, cuando apenas 13 minutos después, Oliveira marcó una maravilla de gol por mor de una preciosa volea. Según le vino el balón, lo empalmó. De manera que la parroquia verdiblanca volvía a centrarse en las penas del eterno rival y su eliminación a manos de Osasuna.
Pero un terrorífico error de Contreras, a quien se le escurrió de las manos un balón que no pasaba de inocente tirito, dio oportunidad al rápido y escurridizo ex jugador del Sporting Rubén Blaya para meter miedo, y del bueno, entre los parroquianos béticos. Ese sorprendente 3-2 que se reflejaba en el marcador electrónico puso los pelos de punta a más de uno. Porque la Grama se creció. Y ya saben. Un gol más y un hipotético 3-3 suponía eliminación, catástrofe, frustración, ruina para el Betis. Y pinta de ello tenía, porque este animoso, honesto y luchador cuadro de Santa Coloma le estaba dando un soberano baño al ayer prepotente y crecidito equipo de Serra Ferrer.
Cañas. El entrenador mallorquín no tuvo más remedio que poner en la cancha al jugador que es, a día de hoy, su proyección, o alter ego balompédico: Juan José Cañas. Hacía falta orden y mucho. Porque era increíble ver cómo Aarón hacía diabluras a costa de Varela (le sigue Luis Aragonés, por cierto) o cómo Pons era el amo del centro del campo. Es lo malo de este Betis. Desaparecido Joaquín las pasa muy, pero que muy canutas.
Y la grada se dio cuenta de ello. De golpe y porrazo dejó para más adelante la fiesta por la desgracia nervionense y se decidió a dar alas a su equipo. Se metió tanto en el rol de jugador número 12 que a los jugadores se les pasó la carajita. En realidad se dieron cuenta de que la Grama se le había subido a las barbas. Todos los sufrimientos terminaron cuando Assunçao ejerció de maestro en lo que es su especialidad, el golpe franco... pero ni así. Micki volvió a pillar dormido a Contreras y los béticos, a sufrir, perder tiempo, rezar y pedir la hora. ¡País!
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Joaquín ejerció como capitán
Dado que Cañas y Juanito comenzaron el partido en el banquillo y Prats no entró en la convocatoria, Joaquín Sánchez llevó el brazalete de capitán. El jugador de El Puerto mantuvo, por cierto, muy alto el pabellón. Por otra parte, Francisco Ortega, presidente de la Gramenet, decidió mantener la prima a sus jugadores.



