Cani resuelve el partido más aburrido del año
El Málaga sufrió las expulsiones de Edgar y Duda


Cani tuvo una tarde de ausencia absoluta en Getafe, de esas que le dan argumentos a sus detractores para ponerle otra vez en el disparadero, para sacarle todas las pegas del mundo. Pero ayer el Niño, igual que en Riazor, le solucionó al Zaragoza un partido verdaderamente imprescindible para no verse otra vez en problemas. Agarró un despeje forzado de Arnau en la frontal del área y resolvió la cuestión con oportunismo y oficio al cuarto de hora. Y aquí se acabó todo. El resto del encuentro, hay que decirlo claro, fue un ladrillo, uno de esos pleitos invernales donde todo resulta insoportable y destemplado para el espectador: el frío, el viento que azotó de lo lindo y, sobre todo, el juego. Una ruina. El Zaragoza dijo muy poco; el Málaga, nada.
Así que el tempranero gol de Cani decidió el resultado, pero no alteró el orden de las cosas, porque ni mejoró al Zaragoza ni empeoró al Málaga. El equipo de Tapia vino a defenderse y sólo creó algún peligro en un par de acciones de Duda a balón parado. Nada más. Luego, sus posibilidades se reducirían al máximo en la segunda parte, porque Edgar fue expulsado por una entrada durísima sobre Cani, que se marchó en camilla del campo, y Duda se fue a la ducha poco después por doble amonestación.
El Zaragoza, quizá escarmentado por alguna de sus conocidas audacias (ese irse adelante sin ningún control táctico), se empeñó en tocar y tocar, pretendiendo que ese dominio insulso le concediera la ocasión definitiva para abrochar el partido. Pero el Málaga no concedió un mal rechace y el juego se fue embarullando sin ningún fundamento hasta hacerse inaguantable. La gente le pedía al Zaragoza con bronca que se fuera arriba a rematar a un Málaga con nueve, pero el equipo no supo hacerlo ni por el centro ni por las bandas. Salió Javi Moreno para pescar en ese río revuelto, pero el viento se lo llevó todo.
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El detalle: Dedicatoria a Luis García
Cani marcó el gol del triunfo y se fue directo a dedicárselo a Luis García, el portero del Real Zaragoza que durante toda la semana pasada tuvo que soportar durísimas críticas por sus pifias en Getafe.



