El ímpetu del Athletic le otorgó una renta escasa
El Valladolid tiene opciones gracias a un gol de Aduriz


El Athletic demostró ayer que tiene una gran virtud que conserva con el paso de los años. Cuando tiene que trabajar, zafarse en el barro y pelear, lo hace sin problemas. Siempre lo ha hecho. Sin importarle ser el equipo de mayor categoría. Y eso, a la postre, suele resultar vital en choques como el de ayer, difíciles de digerir.
Porque las sensaciones que dejó el Valladolid en San Mamés fueron muy buenas. Bien plantado atrás y sin excesivos agobios defensivos, siempre mostró sus cartas cuando le tocó atacar. Con desparpajo, con Chema campando a sus anchas en la zona de creación y con dos flechas como Xavi Moré y Álvaro en las bandas. Las salidas al contraataque de los pucelanos siempre acarrearon peligro. Algo saludable teniendo en cuenta que en su primera llegada consiguió perforar la meta de Lafuente y que en estas ocasiones los equipos de menor categoría suelen preferir nadar y guardar la ropa en vez de no renunciar al ataque.
Todo en contra. A todo esto, el Athletic, que tuvo el peor arranque posible con un gol en contra cuando no se habían cumplido ni diez minutos, se vio obligado a ponerse el mono de trabajo y a encomendarse a una nueva remontada, como hiciera el sábado ante Osasuna. Los cimientos los puso con un gol reanimador, el logrado por Del Horno escasos minutos después del de Iñaki. Y el resto, mediante un dominio racial e impetuso que no se vio traducido en goles hasta la segunda mitad. A esto colaboró la lesión de Yeste, que obligó a guardar la magia para otra ocasión y apelar a la velocidad de Ezquerro para tumbar a la zaga vallisoletana. Quizá la ocasión y el estado del terreno así lo recomendaban.
Y a base de insisitir e insistir, el Athletic recogió sus frutos cuando el panorama podía ensombrecerse, pues el Valladolid no cedió en su empeño hasta el pitido final. El gol de Ezquerro adelantó a los suyos en un córner y el de Iraola parecía sentenciar el pase. Pero no hubiese sido justo dar por zanjada la eliminatoria en este encuentro, pese a la garra del Athletic, y el gol de Aduriz dejó todo pendiente para la vuelta.
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