Primera | Deportivo 4 - Espanyol 1

Diego Tristán ratifica la continuidad de Irureta

Dos goles del sevillano tumban a un tibio Espanyol

<b>REENCUENTRO CON EL GOL. </b>Éste es el momento en el que Diego Tristán anota el segundo gol del Depor y el primero de su cuenta.
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Que Irureta es tristanista se sabía, que Tristán es iruretista lo descubrimos ayer. El sevillano cuajó su mejor actuación de las últimas temporadas el día que más lo necesitaba su entrenador. El ambiente prebélico que ha envuelto en estos días previos el entorno deportivista ha revertido positivamente en sus jugadores, comprometidos y prestos a reivindicarse ante un Espanyol que en su primera parte ofreció un perfil atenuado. Con De la Peña acostado en la derecha, las diagonales buscando a Tamudo fueron su único recurso. En el Depor, Tristán se reivindicó tras ser señalado indisimuladamente por las agrias declaraciones de Pandiani.

A los nueve minutos ya ganaban los coruñeses, gracias a un balón suelto en el área perica que fue rebañado a la red por un Andrade tan involucrado como atropellado. Sin embargo, el Depor ha adoptado la costumbre de desaprovechar ventajas, algo que hizo ocho minutos más tarde, cuando Fredson remató una falta ante la pasividad de su marcador. Pero ayer los locales estaban dispuestos a lavar su imagen ante un Riazor que ha visto cómo se han marchado 19 puntos. Un centro de Valerón al corazón del área fue rematado por Diego Tristán con una prestancia desconocida esta temporada en el sevillano. El Depor se jugaba algo más que tres puntos.

Con cuajo.

La segunda parte nació tensa, aunque los de Jabo mantenían el cuajo. Un balón al palo de Luque y las ganas de Tristán sujetaban a un notable Depor azotado por el infortunio en forma de lesiones (Fran y Pablo Amo). Con el choque abierto, un balón largo retó a Tristán con Pochettino. Todo Riazor esperaba algo diferente, todos menos Pochettino (y siendo malpensados, Pandiani). Diego abrió el libro de quites y eligió un recorte que el defensa frenó con una tenue zancadilla. Mejuto indicó penalti y expulsó al espanyolista, consecuentemente. Tristán demoró su lanzamiento con un par de paradinhas y batió a Kameni para, de camino, reivindicarse a sí mismo y a Jabo en un banquillo que no pasaría por estas apreturas de haber contado anteriormente con el grado de compromiso que alguno de los jugadores exhibió ayer. El Espanyol, por su parte, evidenció falta de neuronas y exceso de testosterona en el mediocampo. La intermitencia de De la Peña y la esterilidad de sus extremos hipotecó su fútbol. Valerón les apuntilló con un testarazo ante la displicente zaga local.

Irureta "El segundo gol fue magnífico"

Comenté que empezaba la segunda vuelta, que había que lavar los resultados de la primera. Salimos bien colocados, pero vino la sombra otra vez de los últimos partidos. No sé si estaban las meigas por ahí, parecía que se nos cruzaba el partido con su empate y con la lesión de Fran, pero hicimos un segundo gol magnífico y ahí era importante saber controlar el partido. ¿Refuerzos? No puedo decir nada, nadie me ha dicho que vaya a llegar alguien".

Lotina "Ellos no eran la Peña Pardo"

Enfrente había un buen conjunto. Cuando dicen que va a descender este equipo, yo me río. Hay un montón de internacionales, con Valerón en el banquillo... El segundo es un golazo. Algún día tenía que despertar y hoy lo ha hecho. No perdimos contra la Peña Pardo, sino contra una gente de categoría. Este equipo tiene futbolistas de mucho nivel. Los movimientos de Sergio, Fran y Valerón nos hicieron mucho daño en la medular".- Luis de la Cruz

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Pandiani no jugó ni un minuto

Walter Pandiani, que había caldeado el ambiente con unas declaraciones en las que atacaba a compañeros y entrenador, estuvo en el banquillo, pero no jugó ni un minuto. Diego Tristán, sin embargo, jugó los noventa como delantero centro titular y aprovechó la ocasión: "Ahora sólo queda demostrar que quien tiene que jugar soy yo".

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