Copa del Rey | Lorca 1 - Atlético 3

Gronkjaer tumbó al Lorca

El danés se lució. Goles de A. López, Pablo y Braulio

<b>PABLO MARCÓ EL SEGUNDO. </b>El central aprovechó una mala salida de Bernal en un córner para hacer el 1-2 y el Atlético lo celebró a lo grande.
Iñako Díaz-Guerra
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Buena noche para el Atlético, que dejó su pase a los cuartos de final resuelto y descubrió que ha fichado un crack a precio de saldo. Gronkjaer se exhibió ante un peleón Lorca, cuya reacción tras el empate murió en la velocidad, el desborde y los pases del danés, que dio luz a una noche de bostezos. Alguien debería castigar a ver mil primeras partes como la de ayer al iluminado que decidió que, a partir de octavos, la Copa se juegue a doble partido. El Atlético, sintiéndose muy superior, salió en modo de ahorro de energía, a un diez por ciento de lo que se vio en el derby. El Lorca, consciente de que los milagros ahora tienen que ser dobles, no tuvo esa fe irracional que mueve a los equipos de inferior categoría en las rondas previas. Vamos, que fue un tostón.

Lo que sucede, y esa es una gran noticia para el Atlético, es que ha ido adquiriendo una apañadita colección de individualidades que disimulan la planicie de su juego. Torres y los centrales aparte, su mejor futbolista de lo que va de temporada es Antonio López y ayer, con el Niño viéndolo por la tele, él se encargó de encarrilar la eliminatoria al filo del descanso con un golazo de falta directa, novedad en su repertorio. Luis Aragonés, que ya le entrenó en su primera etapa rojiblanca, le sigue para la Selección y la razón es obvia: es, junto a Del Horno, el mejor lateral zurdo del fútbol español actual.

Relajación. Pero en la segunda parte, el Atlético no faltó a su cita semanal con el suicidio. Como el Lorca estaba muy tocadito, le regaló un gol. Ante el Nàstic, en la ronda anterior, decidió un gol de García Calvo en una jugada de estrategia. Córner raso hacia la frontal del área, uno la deja pasar y otro la engancha. Bien por la pizarra de Ferrando. Pero alguien debería comentarle al técnico que las pizarras se pueden borrar para escribir cosas nuevas. Ayer, intentó de nuevo la misma jugada en la primera parte y el Lorca, que ya se la sabía, la corto. No satisfecho, repitió en la segunda y los locales, que no se lo podían creer, agarraron el balón, con sólo dos defensas por delante, y Alexandre culminó la contra con un zapatazo espectacular. Luego dio las gracias por el detalle.

Ahí el Atlético vivió unos minutos de cierto desconcierto. Con varios de sus suplentes habituales, sobre todo Jorge y Musampa, demostrando que ni están ni se les espera. Sólo Colsa se reivindicó. El cántabro aporta al centro del campo movilidad y llegada, virtudes de las que carecen Luccin, Sosa y el debutante Raúl Medina (sólo correcto). Pero le faltan fe y suerte. Aún así, que esté olvidado en lo más profundo del banquillo no parece justo.

Cuando peor se ponía la cosa para los rojiblancos, Gronkjaer asumió el mando. Primero metió un par de pases entre líneas que sus compañeros no entendieron, Como así no funcionaba, decidió tirar por la calle de en medio, como en los videojuegos: cogía el balón y regateaba rivales hasta plantarse ante el portero, pero Bernal estaba inspirado. Tan obsesionado estaba el portero con el danés, que se despistó cuando el que atacaba era otro, salió a coger mariposas en un córner y Pablo marcó el 1-2. Quedaban sólo 10 minutos, pero Gronkjaer estaba en trance. En el 87' le regaló el 1-3 a Braulio, que aportó más en media hora que Salva en los últimos cinco partidos; en el 88' le regaló otro a Ibagaza que, incomprensiblemente, remató al larguero. Y en el 90' falló un mano a mano con Bernal por intentar la vaselina. Ya daba igual. La afición tiene un nuevo ídolo.

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Santi disputó sus últimos minutos con el Atlético. El central, que tras diez temporadas regresa ahora al Albacete, salió en el 84' y sus compañeros le dedicaron los goles.

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