Dos penaltis de Baptista sentenciaron al Recre
La Bestia aprovechó los errores infantiles de Baquero

Dos apariciones esporádicas de Julio Baptista fueron suficientes para sentenciar el encuentro y la eliminatoria. Cuando todo iba encaminado hacia el empate a cero, la Bestia volvió a hacer de las suyas para regalarle al Sevilla el pase a cuartos de final. Baptista le amargó la noche al Recre y a Baquero, autor de los dos penaltis que aprovechó el brasileño.
El encuentro no tuvo nada más que sus dos chispazos. La competición copera suele regalar sorpresas (muchas menos cuando las eliminatorias son a dos partidos) y, sobre todo, partidos feos y alocados. El de ayer fue un claro ejemplo. Menos buen fútbol, se pudo ver de todo en el Nuevo Colombino. Dos expulsiones: la de Viqueira, por acordarse de algunos familiares de Carmona Méndez, y la de Javi Navarro, por una patada a lo David Carradine (recuerden, aquél que protagonizó Kung-Fú). Multitud de entradas bruscas y tres penaltis. Ángel falló su lanzamiento y Baptista convirtió los dos. En esta simple cuenta estuvo la diferencia final. La calidad del brasileño fue suficiente.
El Recreativo no engañó a nadie. Su declaración de intenciones la hizo antes del pitido inicial: el objetivo, dejar la portería a cero. Así eliminó en 2003 al Betis, Atlético y Osasuna para colarse en la final. En ningún momento se vio a un Recre lanzado, como en la Liga. Más vale pájaro en mano que cientos volando, pensaban los onubenses. La mente sólo retenía la idea de amarrar el empate a cero. Con la expulsión de su hombre de moda, Viqueira, reforzaron su planteamiento conservador.
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Dicen que dos no se pelean cuando uno no quiere. Pues imagínense cuando ninguno de los dos lo desea. El Sevilla no hizo tampoco nada para ganar. Dos remates lejanos de Renato y Ocio y un buen tiro de Javi Navarro fueron sus mejores opciones. Tras la expulsión del central, Caparrós no se lo pensó. Cambió un defensa, Pablo, por Aranda, que casi no tocó la pelota. El equipo dio un paso atrás, dejando sólo arriba a Baptista.
Susto. El Sevilla, como ocurrió ante el Getafe, se mostró a años luz de ese grupo de jugadores que azotó al Betis y al Real Madrid. Sin ideas, sin presión, sin juego, sin llegada, con problemas defensivos. El Recre asustó con una jugada de Rosu que sacó David. Los dos se encomendaban descaradamente al partido de vuelta... hasta que apareció Baptista. Provocó dos penaltis y los marcó. Así de fácil cuando se trata de un crack.



