Argentina celebra la venganza de Román sobre el Barcelona
Piropos y portadas para Riquelme en Buenos Aires

Dicen que en Don Torcuato, donde cada mañana apenas si alcanza para comprar pan y algo más con lo que llenar el estómago, ayer se acabaron los diarios. Que en aquella deprimida parte de Buenos Aires que es cuna de Riquelme vieron a Román en las tapas (así le llaman en la Argentina a la portada) saludando al frente, como diciendo "barrio, he vuelto, otra vez estoy aquí", y que la gente estiró el bolsillo para darse un lujo y llevarse a casa al mago en edición impresa. Para enmarcarlo, algunos. Riquelme, con sus diez asistencias de gol (el que más en España), su ritmo de salón y su actuación primorosa en el 3-0 del Villarreal al Barça volvió a deslumbrar a ese país que sigue rebuscando entre sus dieces más destacados (Riquelme, Aimar, D'Alessandro, Romagnoli...) al profeta sucesor que recuerde (un poco, al menos) al gran Diego Maradona. Román, que es el más querido de todos ellos, vuelve a tomar ventaja en la partida.
"Fue ante el dueño de su pase, el Barcelona. ¡Qué ovación del público de Villarreal! Román, habilidad pura. El Villarreal, basado en la magia y el manejo de los tiempos de Riquelme, que aportó dos asistencias (...) despachó con mucha autoridad al equipo conducido por Rijkaard". Son palabras del generalista Clarín, uno de los tabloides más respetados de Buenos Aires. Ni los periódicos serios se libraron de ironizar sobre lo que para todo el país significa una pequeña gran venganza: el Barça repudió a uno de sus jugadores emblema y sustituyó su fútbol contenido por el eléctrico y pasional de Ronaldinho, de Brasil, que es el otro gran gigante suramericano y enemigo histórico de Argentina. Contra el solemne tango porteño, la incontenida samba de Bahía. Más extenso que Clarín, algún diario celebró la revancha sacando la noticia a portada, como hace el deportivo Olé, que magnifica la gesta de Riquelme dedicándole casi toda su primera página. "Asistencia perfecta", escribe inmenso, y abre su interior con una extensa crónica de su corresponsal a este lado del charco, Federico M. Winer. Titulada, curiosamente, como la premonitoria previa de Fabián Ortiz en AS: Riquelminho. "Román, el conductor de la Selección, brilló en el 3-0 del Villarreal justo ante el super Barsa (sic), el equipo que no lo quiso. ¿Ronaldinho? No apareció. Sí Román, con su mejor versión ante el líder Barça, que le paga parte de su contrato".
Pekerman.
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Más poético, pero igual de expresivo, es el rotativo bonaerense La Razón, que concedía un aire místico al héroe de la goleada al Barcelona: "Romy la rompió, dio dos pases de gol y derrotó al Barça, dueño de su pase, que le cedió porque decía que no jugaba bien. La mirada se desliza por territorios en los que después no tiene cabida. Sólo él puede ver de esa manera, sólo él se da cuenta de lo que puede suceder. Compañeros, rivales, relatores, espectadores y detractores no lo pueden creer... Tan simple como único: Juan Román Riquelme la pasa bien. Para deleite de Pellegrini, su entrenador, y de Pekerman, que confió en él". Precisamente Pekerman. Desde que llegó al cargo de seleccionador absoluto, el ex técnico del Leganés impuso un librillo: Riquelme y diez más. Columnas de opinión como la del prestigioso Jorge Mario Trasmonte celebraban el acierto del seleccionador y la pena del Barça: "Si tienes a Riquelme, avívate. Bianchi, Pellegrini y Pekerman son técnicos distintos (...) Pero si tienen a Riquelme en el plantel no se andan con vueltas. Es propio de un buen entrenador darse cuenta de lo que tiene y saber aprovecharlo. El Barcelona que echó a Riquelme tuvo una muestra de que mejor hubiera sido tratarlo bien".
Lo de Riquelme fue un telegrama a los hinchas del Villarreal, a Pellegrini, a Laporta, a todos los que confían o dudan de él. Pero sobre todo, fue un claro mensaje a Don Torcuato y a toda Argentina. Y así lo plasma el telegráfico final de la crónica en Olé: "El Madrigal fue un ruedo para el torero Román. En el medio del frío, paseó a los catalanes. Vendetta. Lo admiraron todos, desde el palco: Joan Laporta, el presidente del Barcelona, junto a JP Sorín (lesionado) y Arruabarrena (suspendido). A miles de kilómetros, José Pekerman. Vermouth con papas fritas y show". Argentina vuelve a sentir devoción por el que bautizó"el jugador del pueblo". Del pueblo de Don Torcuato y de todo Villarreal.



