"Tengo dos equipos, la Real yel Real, sólo cambio el artículo"
Enrique Múgica Herzog(San Sebastián, 20-2-1932) es Defensor del Pueblo y asiduo al palco del Santiago Bernabéu. Hoy, como el pasado 12 de diciembre, volverá a tener el corazón dividido

¿Cómo vivió la suspensión del encuentro?
Yo no creí en la bomba. Ya estamos acostumbrados. Hay un reflexión clara: estamos en la fase terminal de ETA. Quizá tiene capacidad para poner artefactos pequeños, pero una bomba más fuerte, en un estadio vigilado, me parecía muy improbable. El problema es que ETA ganó. Seguro que está satisfecha porque logró la evacuación de un estadio en un partido tan importante, lo que le ha dado mucha publicidad.
USted es un donostiarra habitual en el palco del Bernabéu, ¿de qué equipo es?
Tengo dos equipos: la Real y el Real, sólo tengo que cambiar el artículo. No soy del Madrid de siempre. Antes, en aquellos tiempos, un donostiarra era antimadridista. El Madrid ganaba y creíamos que era el equipo del Régimen. En aquel ambiente de mentalidades conspirativas (en la clandestinidad se veían fantasmas por todos lados), no podía ser que el Madrid lo ganara todo. Era el resultado de un contubernio, de unos manejos del Régimen para que ganara. No valorábamos lo grande que era el Madrid y que sus éxitos se debían a la enorme calidad de sus jugadores. Cuando vine a vivir aquí me di cuenta de eso.
¿Con qué Madrid se queda?
Yo vi a Di Stéfano y fue el mejor. Recuerdo a Puskas, a Kopa... La Quinta del Buitre era otra cosa. De los últimos años me parece extraordinario Zidane. Ronaldo era un jugador fenomenal. Lo que le pasa al Madrid de ahora es que algunos de sus jugadores esperan a que les llegue el balón y los demás equipos van a por él.
¿Cree en el fin de ciclo?
Los jugadores pueden dar más de sí, pero ya hay que buscar repuestos. El Madrid tiene que ser el mejor del mundo. No pueden creérselo. La única forma de liberación del vedettismo como enfermedad degenerativa es pensar en el colectivo.
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Y del otro bando, la Real.
Recuerdo en mis primeros años de Bachillerato que iba a Atocha a ver a la Real. Eran los tiempo de Chipía, Pérez, Marculeta... Ontoria fue una vez internacional y todo el mundo decía: "Ya tenemos un internacional". Entonces llovía más que ahora e íbamos a general con impermeables de plástico amarillos, del color de la trainera de Orio. Yo solía ir con los primos del actual presidente de la Real. Luego me hice socio con mi hermano. La Real era un equipo ascensor. Yo estuve en el penúltimo ascenso, antes del definitivo en Puertollano, que fue contra el Baracaldo de Piru Gainza. Me acuerdo de un gol de mi amigo Elías Querejeta al Madrid; Atocha se vino abajo. Era un estadio con un olor que daba grima y se caía, pero era muy divertido porque estabas encima del campo. Tenía un sabor a fútbol enorme.



