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Del Palmeiras al Flamengo

Tres años después de hacer campeón al Bragantino, Luxemburgo dio el salto a uno de los grandes de Brasil. Llegó al Palmeiras en 1993 y ganó dos Ligas seguidas con un equipo en el que brillaban Roberto Carlos, Edmundo y Rivaldo. De allí pasó al Flamengo, donde se enfrentó por vez primera con Romario.

<b>TRIUNFO. </b>Roberto Carlos (de pie, el segundo por la izquierda) formaba parte del Palmeiras que conquistó la Liga en 1993 y 94.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Diez años después de abandonar una carrera discreta como jugador, Vanderlei Luxemburgo ya había conseguido como técnico lo que nunca pudo lograr en el campo. Aquel título paulista con el Bragantino en 1990 le catapultó a la fama, aunque poco antes ya empezaba a ser un técnico deseado. Placar le hizo el 30 de marzo de 1990 su primera entrevista a fondo, titulada "Un aviso para Lazaroni". Se aproximaba el Mundial de Italia y Lazaroni guiaba a la selección brasileña a un fracaso que culminaría Caniggia con aquel gol en Turín. Una entrevista en la que Luxemburgo mostró sus teorías. Frases como "mi Bragantino es uno de los mejor preparados físicamente. Esto es el 50% de un equipo", "la era de los especialistas ya se terminó" o "donde más ha evolucionado el fútbol en los últimos años es en la preparación física" definen la esencia del estilo que más tarde imprimiría a sus equipos.

Insistió en aquella entrevista en la figura del mediocentro que tan bien cubierta tenía con Mauro Silva y en que casi nunca jugaría con tres centrales como Lazaroni. Todo ello mientras dirigía al Bragantino hasta el título y además compaginaba su tiempo con su facilidad para los negocios. Vendedor de coches años antes de consagrarse como técnico, cuentan que ya en el Bragantino colocó al jugador Biro Biro uno con el motor estropeado, pero al final se lo pudo cambiar. En realidad, seguiría con su tienda de automóviles de segunda mano si Antonio Lopes no le hubiese invitado a ayudarle en el Olaría. Lo cierto es que tras su título en el Bragantino, su paso breve por el Guaraní, una primera intentona en el Flamengo y poco más de un año en el Ponte Preta, a Luxemburgo no le había vuelto a sonreír el éxito hasta que llegó a un grande paulista como el Palmeiras en 1993.

Psicología.

Aquellos casi tres años de transición fueron difíciles para él. Tuvo problemas con el presidente del Bragantino, Marcos Chedid, por una deuda de 60.000 dólares tras su traspaso al Ponte Preta, y luego se publicó en Brasil que el presidente del Guaraní, Beto Zini, le acusó de llevarse dinero en la marcha del lateral Gil Baiano al Palmeiras. Beto Zini lo negó, pero el fantasma del escándalo empezaba a aparecer en su carrera. Luego lidiaría algunos más, como contaremos mañana. Lo cierto es que cuando llegó al Palmeiras, Luxemburgo había plasmado su estilo como entrenador. Ya había contratado a la psicóloga Suzy Leury y detalles como el de Viola le empezaban a delatar. En la ida de la final paulista de 1993, el Corinthians le había ganado 1-0 a su Palmeiras con un gol de Viola, que lo celebró ante la grada imitando a un cerdo. Luxemburgo preparó un vídeo de 17 minutos mostrando a los jugadores y aficionados del Corinthians en actitud agresiva para motivar a los suyos, y entre una imagen y otra un gol del Palmeiras. Surtió efecto, ganaron 3-0 en la vuelta y se proclamaron campeones. Con aquel Palmeiras había ganado ya el torneo Rio-Sao Paulo y el campeonato brasileño, primero de los cinco que ha logrado hasta hoy. En aquel equipo de 1993 brillaron jugadores como Cesar Sampaio, Zago, Roberto Carlos, Edmundo, Evair, Mazinho, Edilson y Zinho. Un año más tarde llegó Rivaldo del Corinthians para completar uno de los mejores equipos brasileños de la historia. Ya entonces jugaba con la pareja de mediocentros Flavio Conceicao-Sampaio, que liberaban todo el talento por delante. Un deleite de equipo, al que se le aplicaba la informática. Incluso probó un técnico en la parte alta del estadio conectado al banquillo al más puro estilo del fútbol americano. Aquel Palmeiras repitió título paulista y se presentó en agosto de 1994 en el Trofeo Bernabéu, donde perdió 3-2 ante el Madrid con Roberto Carlos, Rivaldo, Edmundo y Zinho como estrellas. Luxemburgo había sido elegido entrenador ideal de Brasil, pero aquel Palmeiras no brilló en la Copa Libertadores y fue eliminado en octavos por el Sao Paulo, lo que apagó la euforia. Quizá por eso se forzó su salida al Paraná, del que se marchó de repente ante una oferta del Flamengo justo en el año de su centenario.

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Era un sueño hecho realidad, el equipo en el que no triunfó como jugador y con Romario como estrella, sólo meses después de haber guiado a Brasil a su cuarto título del mundo en Estados Unidos. Luxemburgo trasladó todos sus métodos al Flamengo, tuvo su primer enfrentamiento serio con Romario por su indisciplina y fracasó en una inolvidable final del torneo carioca ante el Fluminense. En un Maracaná lleno y en un partido en el que el empate coronaba al Flamengo, un histórico gol de Renato con el estómago puso el 3-2 para el Fluminense y el título se esfumó. Un tanto para la historia, conocido en Brasil como "el gol de barriga".

Luxemburgo no pudo ganar el título con una delantera Romario-Savio y con Fabinho y Marquinhos en el centro del campo. Un buen equipo, aunque lejos del Palmeiras que entrenaría un año más tarde. Un Palmeiras que en 1996 incluso superaría al bicampeón de 1993 y 1994.

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