Primera | Real Madrid

Adriano y Robinho, de las favelas al Madrid

El Madrid planea renovar su plantilla el próximo verano. Por ahora se ha fijado en dos jugadores brasileños que asegurarían espectáculo. Adriano y Robinho son dos de los mejores talentos brasileños que circulan por el planeta fútbol y muy pronto podrían dar tardes de gloria a la entidad de Chamartín. Sin duda, un Madrid muy brasileño...

<b>LOS NUEVOS ÍDOLOS DE BRASIL. </b>Adriano y Robinho podrían jugar juntos el año que viene en el Real Madrid.
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Charles William Miller bajó del barco con un balón debajo de su brazo. Llegaba a un país nuevo, Brasil, pero no sabía que lo que en su nación, Inglaterra, comenzaba a ser un gran entretenimiento, iba a encontrar en esas tierras bañadas por el sol y el agua, el ecosistema perfecto para el posterior desarrollo del juego.

De eso ya hace casi un siglo, y Brasil sigue siendo la incuestionable fábrica de talentos que surte al planeta fútbol de innumerables estrellas. Muchos de esos futbolistas suelen ser niños que se crían en míseros barrios, las populares favelas, aquellas tierras de secano que algún día vio Charles Miller y que posteriormente sirvieron para plantar favos (judías). Hoy hay cerca de 700 asentamientos sólo en Río, donde viven cerca de un millón de personas y que incluso ha dado pie a una película Ciudade de Deus (Ciudad de Dios). Los niños que allí viven son popularmente conocidos como os meninhos da rua (los niños de la calle) que suelen jugar o con balones o con pipás (cometas).

Ronaldo, Adriano y Robinho, los tres claros y últimos exponentes del fútbol brasileiro, también pertenecen a dicha clase. Los tres se criaron en barriadas muy pobres, donde la picardía y el ingenio sirven para ganarse amigos y enemigos. Dotados de una especial alegría, tanto para el juego como para la vida, son descarados cuando entran en un terreno de juego.

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Ronaldo creció en una modesta casa de Bento Ribeiro. Allí empezó a pegarle sus primeras patadas a una pelota que él mismo se fabricaba. Robinho alimentó todo su talento en la llamada Escuela Pelé de Santos. Adriano, tres cuartas partes de lo mismo. Crecido en un peligroso barrio de Rio de Janeiro, el balón fue su juguete favorito durante su infancia. Esa relación pelota-diversión marcaría la vida de todos y cada uno de los tres valores. Eso, y cómo no, los malos resultados escolares. No todo iba a ser perfecto. Pero esa relación con la pelota no les iba a dejar tan sólo eso, diversión. Sus propios compañeros de clase les erigieron en héroes de recreo y de partidos jugados en mitad de la calle. Descalzos, mayormente, Adriano y Robinho se ganaron el respeto. Uno por sus disparos, potentes y secos, y sus arrancadas. El otro, por sus regates, fintas y habilidades que desbordaban al más pintado.

Y eso que otra característica que les une es la timidez. Timidez hasta cierto punto ya que en el campo se transforma en descaro. Esa alegría que hace que el fútbol brasileño haya conquistado cinco mundiales y parta como favorito para revalidar el título en 2006. Ahora, tanto Adriano como Robinho sueñan con jugar al lado de Roberto Carlos, Zidane, Raúl, Beckham... pero sobre todo con Ronaldo, amigo de los dos. El propio Robinho lo asegura: "Además de ser mi amigo, juega en mi misma posición. Confío en que algún día compartamos la delantera del Real Madrid". Adriano también sueña con vestirse de blanco, aunque él tiene una especie de apuesta con Ronie: "Los dos acabaremos nuestra carrera jugando en la delantera del Flamengo". Pero para eso, aún queda mucho.

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