Zidane, contra todos en el Mundial de faltas directas
Se disputa hoy y mañana en el Municipal de Marbella


Es una competición de egos. El Free-Kick Master, algo así como un campeonato del mundo oficioso de faltas directas que arranca esta noche en el campo municipal de Marbella (19:30 horas) proclamará al mejor lanzador de tiros libres del planeta. Al menos, de los 34 participantes que acuden a un evento del que, a última hora, se ha caído alguna estrella como Mihajlovic, por lesión, aunque Zinedine Zidane es la atracción indiscutible de este evento que retransmitirán Digital Plus +1 (la semifinal) y Canal Plus (la final).
Las líneas maestras del concurso (de remotos precedentes) son las siguientes. Hay cuatro lanzadores que, por decreto, son finalistas. Los otros semifinalistas se dividen en seis grupos. Cada uno de ellos lanzará desde tres distancias diferentes (25, 21 y 18 metros). La puntuación de cada gol aumenta a la vez que la distancia y la rapidez con la que se consiga. Para ser más gráfico, el lanzamiento más valorado es el gol desde 25 metros en el primer intento (vale 10 puntos). El primer clasificado de cada grupo pasará a la final, que se disputará mañana a las 21:00 horas. Habrá premios de lujo (coches o relojes) para los primeros clasificados. También para los porteros, entre los que están Cañizares y Kameni.
Será mediático hasta el arbitraje. Pierluigi Collina se paseaba por Málaga junto a Antonio Jesús López Nieto. Ambos serán los encargados de dirigir el torneo, que tendrá incluso un jurado internacional que premiará hasta el estilo de los lanzadores. Se espera la presencia, entre otros, de Jean Marie Pfaff, Prosinecki y hasta Luis Aragonés.
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Antes del Mundial de Alemania-74, la revista La Actualidad Española reunió a cinco futbolistas para medir su potencia y su precisión. Así Gerd Müller, Roland Sandberg, Peter Lorimer, Gianni Rivera y el brasileño Edu pasaron las dos pruebas. Para la de precisión, se instaló una diana sobre la que lanzaban los jugadores. Ganó Edu al sumar 420 puntos. Para la prueba de potencia, los jugadores dispararon contra un muro. Peter Lorimer fue el mejor, alcanzando 92'73 km/h. Helmut Rahn, ya retirado del fútbol y que estaba allí como simple espectador, les dejó en evidencia: llegó a 93 km/h fuera de concurso.



