Alfonso Soláns

"El boicot a la comida de Navidad fue descortés"

El presidente del Zaragoza anticipa una rápida solución a la crisis abierta con la plantilla. "Después de Navidad, habrá un acuerdo. Seguro".

"Hubo un problema de interpretación en la negociación. Aquello no fue una oferta en firme, aunque los jugadores creen que sí"
Pedro Luis Ferrer
Delegado de Aragón
Delegado en Aragón de Diario AS desde 2004. Licenciado en Ciencias de la Información-Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.
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En el fútbol, no hay mejor remedio para salir de la crisis que una victoria.

Sí, el triunfo en Riazor nos va a permitir a todos pasar unas Navidades tranquilas. Era una victoria que necesitábamos y que debe marcar la recuperación del Zaragoza. Todos nos vamos de vacaciones más contentos, aunque el equipo tiene calidad para estar más arriba.

Aunque usted es especialmente tranquilo en las situaciones delicadas, no hay cuerpo que soporte tres derrotas consecutivas en casa y casi dos meses sin ganar. ¿Llegó a inquietarse seriamente por la marcha del equipo?

No, nunca vi que la situación fuera alarmante. Además, considero que un presidente debe estar tranquilo en cualquier circunstancia. No se puede perder el equilibrio por una mala racha, porque entonces se transmite inquietud, nervios. Y eso es lo peor que le puede pasar a un equipo. Está claro que el equipo cayó después de un comienzo espléndido, pero era una racha excesiva que tenía que acabar. Y, por suerte, acabó en Riazor.

Vayamos con la crisis de las primas. ¿No cree que nunca se debería haber llegado a esta situación de conflicto abierto entre los jugadores y el club?

La negociación de las primas se inició hace cuatro meses, si no recuerdo mal, a finales de agosto, y todos pensábamos que se iba a resolver mucho antes. Lo peor es que el conflicto ha coincidido con el periodo en el que el equipo ha estado más bajo de juego y resultados. Pero con independencia de todo, yo confío en que pasadas las vacaciones de Navidad se va a producir un acuerdo. Ya se ha dado el primer paso y entre el 4 y el 7 de enero tenemos que arreglarlo definitivamente. Yo tengo plena confianza en que así será.

Pero las posturas no están próximas precisamente...

Los jugadores rechazaron un planteamiento porque no les interesaba. Yo hablé con los capitanes y les hice ver la realidad económica del club y también que las primas deben ser por objetivos concretos, por objetivos que reporten al club un ingreso adicional. Se trata, en definitiva, de compartir los beneficios. Pero ellos quieren cobrar por puntos y eso provoca que estemos un poco atascados.

Los jugadores sostienen que fue el club, en este caso su propia persona, el que rompió un acuerdo verbal al que se había llegado en la negociación con el consejero delegado José Carlos Lacasa.

Hubo un problema de interpretación. Aquello no fue una oferta en firme del club. Los jugadores creen que sí y nosotros que no. Esa es la cuestión.

Después de la ruptura, usted marcó unas directrices muy claras a la comisión negociadora y no ha tenido intención de hacer propia la solución de la crisis. ¿Piensa hacerlo ahora?

Intervendré si es necesario, no para discutir números con los jugadores, pero sí para trasladarles mi filosofía. Yo quiero seguir con ese planteamiento de primas por objetivos.

Para empezar, ha habido cambio de interlocutor en el club: el director general Jerónimo Suárez ha sustituido a Lacasa al frente de la comisión negociadora.

Yo creo que eso es lo de menos. Da igual quién represente al club en la negociación con los jugadores, lo importante es que se alcance un acuerdo cuanto antes. Ya he dicho que si es necesario, intervendré, pero no para discutir de dinero.

La ausencia de los futbolistas en la comida de Navidad marcó quizá el punto álgido del conflicto. ¿Al presidente del Real Zaragoza aún le escuece esta cuestión?

Fue una descortesía hacia el Consejo de Administración y hacia mi persona, pero cada uno es libre de aceptar una invitación. Lo que está claro es que no me agradó. Es un acto bonito y entrañable, un acto íntimo al que van todos los empleados del club en armonía y concordia. Es la típica comida de empresa que se lleva haciendo toda la vida en el Real Zaragoza. Por eso no puedo entender la ausencia de los jugadores. Sí entendí al entrenador. Habló conmigo el domingo después del partido frente al Athletic de Bilbao y me explicó toda la cuestión, los razonamientos de su postura y que tenía que estar con los jugadores. Y así lo acepté.

¿Qué le va a pedir Alfonso Soláns al nuevo año?

Sobre todo, tranquilidad, que mantengamos la calma y que logremos ser una piña. El Zaragoza será grande si todos estamos unidos. Debemos caminar todos de la mano, en la misma dirección.

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