Cani regala toneladas de carbón al Depor en Riazor
Marcó un golazo de vaselina y asistió en otro a Villa

Buenas noticias. El fútbol en el 2004 es historia para el Depor. Fin de la agonía. Mejores noticias para el Zaragoza. Ganó un partido en el que las defensas saltaron a Riazor con zambomba y pandereta.
El Deportivo está empeñado en comer la sopa con tenedor y la carne con cuchara. Ayer raptó el balón para atacar, pero al cuarto de hora no acumulaba ni un disparo a puerta, por seis de su envenenado rival. Los de Muñoz tradujeron su enfado (con su directiva) en un fútbol rencoroso y malintencionado. Villa falló una ocasión que para sí habría querido Cardeñosa aquel verano del 78. Partido desenfadado. Sacchi se habría tirado de los pelos. Todos quedaron en evidencia. Defensas de papel y ataques de cristal.
El encuentro, jugado a galope tendido, era una oda a la impericia ofensiva hasta que Cani frotó la lámpara. Se asomó al borde del área y se inventó una vaselina para eludir la presencia de un Molina adelantado. Confirmaba así su prometedor currículum. Lo primero que hizo Cani el día de su debut en Primera fue tirarle un caño a Reiziger. Diego Maradona hizo lo mismo el día que estrenó la camiseta de Argentinos Juniors ante un mediocentro titánico llamado Cabrera. El talento no suele avisar, llega cuando quiere.
Espíritu navideño. El orgullo empujó al Depor al área rival, donde Valerón volvió a emular a Cardeñosa con un fallo inverosímil. Y llegó el descanso. Las defensas saltaron al campo con la zambomba y la pandereta y el encuentro se volvió loco. En cinco minutos los coruñeses le dieron la vuelta al marcador. Pablo Amo enmendó la plana a sus delanteros empatando con un oportuno testarazo a centro de Munitis y Luque desnudó la endeblez de la zaga rival dos minutos después. Pero el espíritu de la Navidad también llegó al área coruñesa cuando Milito igualaba el tanteador al cabecear un centro de Savio. Un cuarto de hora antes de que Villa firmara otra obra de arte de Cani. El partido iba camino del 8-8. Era ofensivo. Candidez defensiva al servicio del espectáculo. Triste espectáculo. Marcaban todos. Todos menos Tristán. El sevillano debe ver las porterías como si fueran de hockey sobre patines. Y así, con Scaloni expulsado por un patada destemplada y el Depor deambulando, acabó el partido. Papa Noel dejó carbón en Riazor. El Zaragoza se quedó con los regalos. Más que quedarse con ellos, los aprovechó. Felices fiestas a quien pueda.
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