Y el crack fue... Joaquín
El Atlético estuvo mejor, pero no tuvo pegada


El de anoche no fue el último partido de Joaquín, pero se acerca su 'bye bye'. Lopera anoche dijo que no se iba... ahora. Mourinho transmite a través de mensajitos subliminales que, por el momento no se plantean su fichaje, lo cual se interpreta, siendo maliciosos, a que el 'supersónico de El Puerto' está preparando las maletas y el diccionario de inglés. Es igual. Como si esto fuera su canto del cisne, Joaquín dedicó a su parroquia en particular, y al resto de la Humanidad en general, los mejores 45 minutos en mucho tiempo. Marcó un gol y dio juego para dar y tomar. Un festival. Porque, por lo demás, el Atlético fue superior y mereció mejor suerte.
Pero es que a los rojiblancos les faltó pegada. Jugaron bien, les escamotearon un escandaloso penalti que Doblas, que salió a pedirse una 'fanta', hizo arrollando a Torres, les sacaron debajo de los palos hasta tres goles (dos de ellos fue Juanito), y consiguieron que Leo Franco fuera un espectador más hasta que, a los 90 minutos, en la clásica contra que hace el equipo ganador, pero acosado por el visitante, le sacó el posible 2-0 a un Benjamín que había salido en lugar de Joaquín, despedido por sus incondicionales al grito de ¡Joaquín quédate! ¿Se quedará?
Sin pegada. El Atlético es un equipo que juega. Tiene un defensa central, Pablo, sin duda el mejor de España, junto con Juanito y Rivas. Fernando Torres parece que no hace nada, pero todo el peligro que le crea a un rival sale de sus botas. Pero su escasa línea de creación (Ibagaza está flojete) da como resultado que currantes como Salva se aburran más que un sufrido espectador del programa de Sánchez Dragó. Por eso perdió el Atlético. Por eso gano este Betis de Lorenzo Serra Ferrer.
Tras el gol de Joaquín, que estaba en su noche de homenaje, saltó el clásico espontáneo con la, no menos clásica, camiseta en apoyo de su ídolo y con ganas de salir en todas las televisiones españolas, cosa que, me temo, va a conseguir.
Pero entonces, ocurrió lo de siempre. El Betis hizo de su defensa y contragolpe sus armas más preciadas, mientras que el Atlético mostró lo mucho que le cuesta sacar petróleo lejos del Vicente Calderón (sólo ha ganado un partido y empatado dos). Por eso, mereciendo mejor suerte, nunca dio la sensación de que pudiera dar la vuelta al partido. Y eso que al final contó con la ventaja de tener a un hombre más por la absurda expulsión de Juanito por doble amarilla. Nueva prueba de que nuestros colegiados están más pendientes de numeritos tipo jerseys. ¡País!
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