Metió cuatro goles el día que hacía la prueba

Con 21 años recién cumplidos, el delantero paraguayo del Werder Bremen es todo un especialista en marcar goles saliendo del banquillo, como demostró frente al Valencia.

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Por si alguien no se acordaba de aquel delantero hábil y rápido que jugó ante España en el Mundial Sub-20 con Paraguay, anteayer se encargó de darse a conocer del todo. Nelson Haedo Valdéz hizo los dos goles que sepultaron al Valencia en la Champions, y cumplió con creces la amenaza que suponía un jugador especialmente peligroso cuando sale desde el banquillo. Rápido y listo, con un buen manejo de las dos piernas, Valdez ya pasó por la izquierda a su compatriota Roque Santa Cruz, estancado desde hace tiempo en el Bayern. Su corta carrera es fulgurante. Antes de hacerle un gol a Alemania en aquel Mundial Sub-20 de Emiratos Arabes ya había dejado Paraguay para llegar al Werder Bremen en un traspaso tan rápido como sorprendente. No jugaba en Cerro Porteño, Olimpia, Libertad ni ningún otro grande paraguayo. Valdez se dedicaba a los estudios y mataba el tiempo libre en el Atlético Tembetary, un modesto equipo aficionado de la ciudad paraguaya de Ypané. Practicaba también el voleibol mientras soñaba con ser profesional en el fútbol. De cómo le descubrió el presidente del Werder hay muchas versiones. Para unos le vio el entonces director deportivo, Klaus Allofs, y para otros fue su representante, Epifanio Rojas, quien le ofreció a los alemanes. Lo cierto es que un día apareció por Paraguay el presidente del Bremen, Jurgen Born, y le dio un billete de avión para una prueba. Valdez aceptó y hasta ahora. Quizá por la buena suerte con Pizarro o Ailton en el Werder, el club insistió en el semillero suramericano, y le funcionó. Marcó cuatro goles en su partido de prueba, se incorporó al equipo amateur, hizo 15 goles en 30 partidos con sólo 18 años y debutó con 19 en el primer equipo. Y se ganó el apodo de Sustituto de oro. Le marcó a los tres minutos de entrar un gol al Schalke, y cinco goles más a pesar de solo jugar dos partidos como titular. Ante el Valencia, volvió a demostrar por qué había que tener cuidado con él.

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