Un extremo puro con poco gol, pero mucho desborde
Con 21 años Dinamarca ya se le había quedado pequeña. Deslumbró en el Ajax y media Europa fue tras él. En el Chelsea cumplió. El Birmingham se le quedaba pequeño.


Diestro pero capaz de jugar en las dos bandas, con salida por los dos perfiles y muy buen regate, si Gronkjaer recupera su mejor nivel seguirá liderando la generación de extremos daneses por delante de Rommedahl, Lovenkrands y Jorgensen. Causó sensación en la Eurocopa 2000, donde sus buenos partidos los eclipsó la eliminación danesa en la primera fase, pero para entonces ya se había consolidado en la selección.
Nacido en Thiburg el 12 de agosto de 1977, crecido en el Aalborg, pero formado en el modesto Thisted danés, Gronkjaer y su desborde por la banda empezaron a hacer estragos en la Sub-21. Elegido mejor futbolista de la liga danesa en 1996 con el Aalborg, casi tres millones de euros le llevaron al Ajax en 1998. Había marcado seis goles en su última temporada en Dinamarca, cifra que mejoró en su primer año en el Ajax. Sus ocho goles en 25 partidos de Liga se mantendrán para siempre como su mejor marca, algo lógico en un futbolista con poco gol y mucha personalidad. La suficiente para reponerse de un tremendo error en su debut internacional, ante Italia. A los treinta segundos le regaló un gol a los italianos y tuvo que ser sustituido poco después del descanso ante más de 40.000 daneses en el Parken de Copenhage. Tragó saliva y siguió adelante hasta convertirse poco después en uno de los mejores futbolistas de su país.
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En el Ajax empezó con buen pie, con tres goles ante el MVV Maastrich que cambiaron una temporada que había empezado mal para el equipo de Morten Olsen. En un equipo como el Ajax, acostumbrado a manejar jóvenes, siempre tuvo sitio y sin duda agradeció no haber aceptado las ofertas de Barcelona y Manchester United. El apoyo del entonces seleccionador danés, Bo Johansson, le ayudó a seguir y la temporada y media siguiente en el Ajax, hasta su marcha al Chelsea, brilló como nunca.
En Stanford Bridge tuvo altibajos, pero alcanzó un momento pletórico hace unos meses, poco antes de la Euro de Portugal. Encadenó un golazo al Mónaco en Champions y un magnífico amistoso frente a Escocia, donde le regaló el gol del triunfo a Sand. Luego, problemas familiares le obligaron a incorporarse tarde a la Eurocopa, aunque fue decisivo en el triunfo ante Bulgaria. Tuvo un pie en el Sevilla y acabó en el Birmingham, donde ha calentado banquillo más de un partido. Pero sigue firme y necesita un cambio. Lo agradecerán el propio Gronkjaer y el seleccionador danés Morten Olsen, no cabe duda.



