Osorio da el triunfo a un Numancia que no se rinde
Tercer KO del Zaragoza en la Liga ante un colista

El Zaragoza resucita a los muertos. Lo hizo con el colista Racing, luego con el Mallorca, y ayer con un moribundo Numancia, que pasaba por ahí, y que atrapó unos corazones de vida para seguir vivo en el juego de la Liga. Lo de ayer en Soria fue sencillamente un duelo entre la necesidad y un equipo en aparente caída libre, no tanto por las apreturas de la clasificación como por la evidente mala dinámica de juego en la que ha entrado el Zaragoza. Por fallar, fallan hasta los dos centrales, Álvaro y Milito, principales causantes de que Aranzábal cometiera la imprudencia de dejar saltar a Osorio en los dos goles sorianos.
A eso íbamos, a Osorio, un argentino que mañana mismo podría pedir a la Federación jugar cada semana contra el Zaragoza. Y es que no se había repuesto Luis García de su mejor parada de la Liga (minuto 8) cuando Osorio mandó al nido de redes un balón colgado ignominiosamente por Antonio. Andaba Aranzábal mirando al cielo y, sin darse cuenta, el argentino marcó el primero. El segundo gol fue más de lo mismo. Centro desde la izquierda con la permisividad de Cuartero, Álvaro y Milito y Osorio que vuelve a adelantarse al hijo de Gaztelu.
Estreno. Víctor Muñoz estrenó laterales (Cuartero y nuestro protagonista). A la vista está que no tuvieron su tarde. Para desquite de Aranzábal deberíamos escribir que jamás se escondió, subió mil veces, con otros tantos centros, y corrió más que nadie. Cuando el Zaragoza moría con los intentos de Movilla por organizar, y de Savio por sobrevivir (su peor partido de la temporada) llegó el 2-1.
El gol de Milito, su primero en España, llegó también de cabeza con la complacencia de Ochoa. Ahí se pudo atisbar un poco de luz para un equipo aragonés superado con el mando absoluto de Pablo Sanz y por la simple porfía de un Lee Chun Soo con más voluntad que acierto. Pero no pudo lograr el empate.
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