Empate senil en Riazor
Ambos pagaron sus errores sumando un triste punto

Real Sociedad y Deportivo evidenciaron lo difícil que resulta envejecer. Los errores de bulto castigaron ayer a ambos con un empate de tintes peyorativos.
En la Real, Amorrortu tiene un serio problema: su defensa. De centro del campo hacia arriba los veteranos le aliñan los partidos con una pared, un desmarque al espacio o una diagonal. Pero atrás se palpa la tragedia en cada jugada. Coberturas anárquicas, presión desordenada, un portero sospechoso con un nombre no menos inquietante... Todo quedó de manifiesto ayer a los catorce minutos, cuando Luque abrió el marcador en el lanzamiento de una falta que regaló Riesgo por desidia. Sin acumular excesivos méritos, casi los mismos que la Real, el Depor volvió a acertar en su tercer disparo a puerta. Luque, que se lesionó en el momento del centro, persiguió un balón hasta la línea de fondo, donde los centrales realistas no llegan por falta de convicción, y mandó un centro al corazón del área. Allí Labaka se dejó comer el cocido por un Munitis todo arrojo, que, de sorprendente testarazo, anotaba el segundo gol. Es el éxito del cántabro una recompensa al trabajo abnegado de un desheredado del fútbol. Alguien a quien su empeño ha devuelto a la titularidad. Pero no se engañen, con dos a cero el partido tampoco estaba amarrado. En ningún momento se entrevió un atisbo de tranquilidad para la parroquia local. Nihat, tercer partido que marca consecutivamente en Riazor, añadió suspense al asunto pasada la media hora al aprovechar una falta al borde del área.
RH ganador.
La rutina que aburre al vestuario deportivista no tiene cabida en el donostiarra, donde futbolistas comprometidos como Karpin, Nihat o Kovacevic canalizan su frustración en la portería adversaria. Se anunciaba una segunda parte deslabazada, con dos zagas de papel y un ataque, el realista, afilado. El gol visitante se intuía. Un testarazo de Kovacevic confirmó los malos presagios coruñeses. Como la cosa tenía hechuras de empeorar, Jabo apuntaló su medular supliendo a Fran por Mauro. El equipo descubrió las bandas y los laterales comenzaron a invadir terreno enemigo. La presencia del Patrón revitalizó a su gente, algo que no turbó al tridente ofensivo realista, tres tipos con el RH ganador. Tanto había crecido el Depor en el medio en torno a Mauro, que Amorrortu, sospechoso de ser familiar de Amarrategui, sacrificó a Kovacevic para encomendar a Arteta la misión de recuperar el balón en el medio. El Depor, que ha perdido el oremus, se entregó a la fe de Munitis y Scaloni, mientras la Real apelotonaba mediocentros. Dos equipos aireando sus vergüenzas mientras esperaban un gol imposible. El final de partido fue kafkiano. Irureta replanteándose el cambio de Valerón, Pandiani conduciendo un contragolpe, Nihat tapando en banda, Duscher de nueve o Molina salvando los muebles ante Mikel Alonso en la prolongación.
Al final, empate senil en Riazor. Finalizado 'el tiempo del Jamón', arranca la 'Era de la Mortadela'. Tiempos bastos. ¿La Real? Los de siempre. Como siempre. Bien.
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