El Depor queda en manos de Luque y del Liverpool
Debe ganar los dos partidos y que los ingleses no caigan

Cuando alguien se embarca en una empresa homérica, un viaje con más pinta de odisea que de paseo (se me ocurre una excursión a Soria, sitio olvidado por el mundo y sus políticos), es conveniente armarse de paciencia y fe. Ser gallego no convalida, pero ayuda, por el gen emigrante. Resulta que el Deportivo anda metido en uno de estos embarques imposibles. Los coruñeses arribaron ayer al Pireo convencidos de que la Champions no está aún perdida. Y posibilidades... haberlas, haylas.
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Cuentan por aquí que un paisano, un tal Ulises, pasó las de Caín para llegar de Troya a Ítaca. El Depor echó a andar en Dublín y no contempla Atenas como su Ítaca particular. Para seguir vivo debe ganar a Olympiacos y Mónaco y que ninguno de los dos gane en ninguna de las dos jornadas. Abreviando, si el Depor gana los dos partidos y el Liverpool no pierde ninguno, Atenas será una escala más. Benítez, you'll never walk alone.
Los blanquiazules comparecen sin Andrade, Tristán ni Víctor y con Mauro maltrecho y Pandiani averiado. En Villarreal Jabo aliñó (o alineó) un mediocampo modelo Rijkaard: un pivote, dos volantes y dos extremos. El experimento, informal a la par que arreglado, podría repetirse. La lesión de Tristán disfrazará a Luque de nueve, con lo que Duscher será el pivote, Scaloni a la diestra y Munitis a la siniestra. Pero si Jabo sufre un ataque de cordura, Mauro, Duscher y Scaloni se repartirán el doble pivote, Munitis en la derecha, Fran en la izquierda y Valerón enganchará. Su cometido es ganar y para ello es recomendable que marquen, algo que no ha hecho aún en Champions...



